Para cualquier militar ruso, su nombre es legendario. Se le conoce como el 'Abuelo de las fuerzas especiales rusas', fue el fundador de la escuela soviética y rusa de sabotaje, y su experiencia de las guerras en varios países es estudiada por especialistas en el extranjero. Precisamente por eso se ganó multitud de títulos informales: 'Dios del sabotaje' (según Josip Broz 'Tito'), 'Genio de la guerra de minas' o 'Saboteador del siglo'.
Se trata de Iliá Stárinov, el saboteador y experto en la guerra de minas soviético más conocido.
"Al soldado del siglo, de sus discípulos agradecidos", reza el epitafio de su tumba, en alusión al título de su último libro de memorias, titulado 'El soldado del siglo'.

"Soy un saboteador..."
A finales de la década de 1990, un periodista que entrevistaba al retirado coronel Stárinov le comentó: "Le llaman el Skorzeny ruso...". El viejo militar miró con desánimo al reportero y espetó: "¡Yo soy un saboteador y él un fanfarrón!".
Stárinov fue nominado repetidamente al título de Héroe de la Unión Soviética, pero su carácter directo e inflexible siempre le impidió recibir la prestigiosa distinción. Por la misma razón, nunca llegó a ser general. Sin embargo, él mismo no le daba mayor importancia. "Es mejor ser un coronel vivo a los 100 años que un mariscal muerto", respondió el centenario veterano a Vladímir Putin, cuando el presidente ruso le manifestó su asombro por este hecho.
Podía fabricar minas con prácticamente cualquier cosa. Durante la guerra civil española, conflicto en que formó y entrenó y numerosos saboteadores republicanos, enseñó a su unidad a crear detonadores de acción retardada con patatas y manzanas, activando las minas en el momento preciso. En una ocasión, confiscó todos los preservativos en una fábrica de caucho porque necesitaba esos materiales para garantizar la estanqueidad de los artefactos explosivos.
Precisamente en España inventó una mina especial ferroviaria, ampliamente utilizada en la URSS durante la Gran Guerra Patria.

Una de las operaciones que más demostraron su ingenio es la colocación de una carga de 20 kilos de explosivos en una mula que utilizó un contingente de la Guardia Civil que defendía la basílica de la Virgen de la Cabeza, en Jaén, rodeada por los combatientes republicanos. Los asediados dejaron entrar al animal, que explosionó dentro del templo.
Otra operación que le hizo conocido en la URSS fue la eliminación del mando de una división alemana en Járkov.
División alemana decapitada
En octubre de 1941, el grupo de Stárinov minó Járkov antes de la entrada de las tropas alemanas. En el sótano de un gran edificio administrativo en el centro de la ciudad, se colocó una potente mina detonada por acción de radio F-10 a cinco metros de profundidad cargada con 300 kg de TNT y, además, a dos metros de profundidad, una mina convencional de acción retardada como distracción.
El genio saboteador confiaba en que el mando enemigo elegiría sin duda un edificio tan lujoso, y tuvo razón. Después de que los zapadores alemanes desactivaran la mina de distracción, el teniente general Georg von Braun y el cuartel general de la 68.ª División de Infantería se instalaron allí. En la madrugada del 14 de noviembre, la F-10 se activó mediante una señal de radio. La potente explosión acabó con la vida de Von Braun y de decenas de oficiales de su Estado Mayor.
¿Cómo se formó?
Nacido en el seno de una familia de empleados ferroviarios en el lejano 1900, el joven Stárinov participó como soldado en la guerra civil rusa, terminada la cual, decidió proseguir su carrera militar.
Entre 1921 y 1924, estudió primero en la Escuela de Técnicos Ferroviarios Militares de Voronezh y luego en la de Leningrado. Tras graduarse, fue asignado a formar a saboteadores en diversas escuelas especiales de Ucrania hasta 1933. De 1933 a 1935, estudió en la Academia de Transporte Militar del Ejército Rojo.
En 1936, el departamento de inteligencia del Ejército lo envió como instructor a España para combatir a los sublevados franquistas, donde en tan solo un año logró entrenar a un cuerpo partisano completo de 5.000 hombres.

Balance de su carrera militar
Iliá Starinov consideraba las siguientes operaciones, llevadas a cabo bajo su mando directo, como las más importantes de su vida.
En España
En la guerra civil española, los combatientes de 'Rodolfo' (seudónimo bajo el que actuó en España), se apuntaron diversos éxitos:
las comunicaciones entre el Frente de Madrid y el Frente Sur del enemigo fueron interrumpidas durante siete días;
un oleoducto y un puente fueron dinamitados en Granada;
un túnel bajo Córdoba quedó inutilizado durante cinco días;
un tren que transportaba al cuartel general de la División Aérea Italiana fue descarrilado;
un puente sobre el río Alicante fue dinamitado, tras lo cual el grupo de Stárinov capturó una cocina de campaña enemiga, la cargó de explosivos y la dejó en medio del puente, para luego detonarla;

un tren con soldados marroquíes fue descarrilado cerca de Córdoba;
un número significativo de efectivos, depósitos de equipos y municiones enemigos fueron destruidos en un bosque cerca de Madrid;
cerca de Zaragoza, con la aprobación de Dolores Ibárruri, 'la Pasionaria', se formó el XIV Cuerpo Partisano bajo el mando de Domingo Ungría.
En la Segunda Guerra Mundial
Durante los cuatro años de la Gran Guerra Patria, Stárinov organizó y planificó la destrucción de 256 puentes medianos y pequeños. Las minas que desarrolló descarrilaron más de 12.000 trenes militares enemigos.
Las minas ferroviarias desarrolladas por Stárinov, de acción instantánea y retardada (con frecuencia camufladas en un pedazo de carbón), así como sus minas para automóviles, fueron especialmente utilizadas en la URSS.
En octubre de 1941, las vías férreas de Járkov se convirtieron en una trampa mortal para el enemigo, obstaculizando el avance alemán.
En febrero de 1942, las incursiones por el hielo de la bahía de Taganrog provocaron la destrucción de la carretera Mariúpol-Rostov del Don y la aniquilación de la guarnición alemana en Kosaya Gora.

La creación de una unidad de sabotaje dentro de las formaciones partisanas ucranianas y el Cuartel General Ucraniano del Movimiento Partisano en 1943 resultó en más de 3.500 descarrilamientos de trenes en Ucrania, en comparación con solo 202 en 1942.
En 1944, se inició el entrenamiento de personal y la creación de formaciones partisanas ucranianas para la guerra de guerrillas en el extranjero: en Polonia, Checoslovaquia, Hungría y Rumanía.
"Escribí manuales, algunos de alto secreto, sobre guerra de guerrillas, que se utilizaron en el entrenamiento partisano", recordaba Stárinov.
Destino a su regreso de España
En 1937, al regresar de España, estuvo a punto de ser víctima de la represión. La nueva doctrina militar de la Unión Soviética descartaba la posibilidad de realizar operaciones militares en su propio territorio, y los conceptos de sabotaje y guerra de guerrillas se consideraban "derrotistas". Solo la intervención personal del mariscal Kiliméntiy Voroshílov, entonces ministro de Defensa de la URSS, ayudó a Stárinov a evitar el arresto. Sin embargo, la entonces avanzada escuela soviética de sabotaje fue destruida y sus especialistas perseguidos, lo que tuvo un alto costo para el país en los primeros años de la guerra.

Durante el primer año de la Gran Guerra Patria, Stárinov dedicó todos sus esfuerzos a reconstruir, o mejor dicho, recrear, las escuelas de sabotaje. Sin embargo, durante otros dos largos años, las unidades partisanas y de sabotaje fueron consideradas por el mando como meramente auxiliares y no recibieron el apoyo adecuado.
Solo en 1943, el renombrado saboteador logró convencer al alto mando militar del enorme potencial de las fuerzas partisanas. Gracias a sus esfuerzos, se hicieron posibles operaciones de sabotaje a gran escala como la 'Guerra ferroviaria' y el 'Concierto', ambas dedicadas a socavar la logística enemiga.
Nombrado subjefe de Estado Mayor para operaciones de sabotaje en mayo de 1943, Stárinov entrenó personalmente a los partisanos en tácticas de sabotaje y estableció los contactos entre sus grupos.
El concepto inicial de la 'Guerra ferroviaria' irritaba a Starinov: el plan consistía en volar vías férreas y solo vías férreas. El coronel logró convencer a la cúpula militar de la inutilidad de tales tácticas, a pesar de que el propio Stalin las apoyaba.
Stárinov insistía en volar trenes que transportaran equipos, combustible o personal enemigo. Esto fue precisamente lo que determinó el éxito de la operación.
Durante la guerra, planificó personalmente las operaciones más complejas. Más de 250 puentes, tanto ferroviarios como de carretera, fueron volados siguiendo sus planes.

Entre 1943 y 1944, desempeñó el cargo de jefe de la misión militar soviética en Yugoslavia.
Legado del 'Dios del sabotaje'
Starinov poseía un gran talento para la ingeniería. Desarrolló sus primeros artefactos explosivos en España; su pequeña mina magnética para volar tanques de combustible todavía se utiliza hoy en día, prácticamente sin cambios.
Durante la guerra, sus minas ferroviarias de acción instantánea y retardada, así como sus minas antitransporte, volaron 12.000 trenes enemigos.
El coronel desempeñó un papel fundamental en el movimiento partisano y contribuyó al desarrollo de las unidades de sabotaje. En la posguerra, se materializó la idea de Stárinov de crear fuerzas especiales para operaciones en territorio enemigo, idea que había defendido ya en 1942. En 1950, se fundó la llamada Fuerza de designación espacial, adjunta al Departamento de Inteligencia Militar del Estado Mayor (conocido como GRU).
Al retirarse del servicio activo en 1956, el veterano de cuatro conflictos bélicos (las guerras civiles rusa y española, la guerra soviético-finlandesa y la Gran Guerra Patria) compartía con generosidad su vasta experiencia. Sus alumnos formarían posteriormente el núcleo de los renombrados grupos de fuerzas especiales soviéticas Vympel, Kakad y Zénit.
Fue autor de más de 150 monografías académicas (varias de ellas clasificadas) y publicó varios libros de memorias en la década de 1990, entre los que destacan 'Notas de un saboteador' y 'Minas de acción retardada. Reflexiones de un saboteador partisano".
Ilya Grigórievich Stárinov falleció el 18 de noviembre de 2000, tras haber superado los 100 años de edad.










