El canal internacional
de noticias en español
más visto en el mundo
A fondo

Esqueleto relleno y cabeza fantasmagórica: pidió convertirse en una macabra 'momia' y ahora se exhibe en una prestigiosa universidad

Publicado:
El intento de momificar su cabeza fue un desastre: la piel se tensó, se oscureció y el resultado fue tan inquietante que la entidad educativa acabó reemplazándola por una cabeza de cera.
Esqueleto relleno y cabeza fantasmagórica: pidió convertirse en una macabra 'momia' y ahora se exhibe en una prestigiosa universidad

Quienes recorren los pasillos de la University College de Londres (UCL) se topan con una figura difícil de olvidar: un hombre del siglo XIX, sentado con bastón y sombrero, encerrado en una vitrina. Parece un muñeco de cera, pero en realidad es algo mucho más extraño: el esqueleto real del filósofo Jeremy Bentham, vestido con su propia ropa y relleno de paja.

El académico, considerado el padre del utilitarismo moderno, murió en 1832 y dejó una voluntad muy precisa sobre qué hacer con su cuerpo. A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos victoriano‑religiosos, que temían no llegar 'enteros' al cielo, Bentham, ateo convencido, donó su cadáver a la ciencia para que fuera disecado.

Después, ordenó que sus restos se convirtieran en un "auto‑icono": una imagen de sí mismo, sentado en la silla que solía ocupar. Su esqueleto debía ser conservado, vestido con sus trajes y expuesto en "una caja o estuche apropiado", para que siguiera "siendo de alguna utilidad" incluso después de muerto

"Presente pero sin voto"

El intento de momificar su cabeza con un método tomado de los maoríes neozelandeses fue un desastre: la piel se tensó, se oscureció y el resultado fue tan inquietante que la UCL acabó reemplazándola por una cabeza de cera, mientras el cráneo real —con ojos de vidrio, tal como él había previsto— pasó años colocado entre sus pies en la vitrina original.

Esa circunstancia lo convirtió en blanco de bromas estudiantiles: el 'cabezón' de Bentham fue robado al menos en dos ocasiones, llegó a ser retenido a cambio de un rescate simbólico y, según la tradición universitaria, apareció una vez en un campo de fútbol. Hoy el cráneo auténtico se guarda en un lugar seguro y solo la versión de cera es visible para el público.

Durante más de siglo y medio, el auto‑icono se exhibió en un armario de madera del edificio principal del centro y dio pie a una leyenda muy repetida: que "asiste" a todas las reuniones del consejo universitario y figura en el acta como "presente pero sin voto".

En realidad, solo ha sido llevado formalmente a tres sesiones (en 1926, 1976 y 2013, con motivo de aniversarios institucionales), pero la anécdota terminó por consolidar la figura de un filósofo que, literalmente, sigue 'sentado' en la vida universitaria londinense.

Más allá de la excentricidad del auto‑icono y de su macabro humor —en vida, Bentham llevaba en el bolsillo los ojos de vidrio que quería que le colocaran tras morir y los mostraba en cenas para sorprender a los comensales—, su decisión encaja con su filosofía: todo debe servir para el mayor bien posible. No pagar un entierro religioso, donar el cuerpo a la ciencia y convertir sus restos en objeto de reflexión pública —sobre la muerte, la utilidad, el cuerpo y la memoria— era, a su manera, la aplicación extrema de su principio de la "mayor felicidad".

Compartir:
RT en Español en vivo - TELEVISIÓN GRATIS 24/7