En el mundo hay muy pocos espías que alcanzaron la fama sin que su verdadera identidad fuera desenmascarada, ya sea a causa de un fallo cometido o de una traición. Uno de ellos es Yuri Shevchenko. Este oficial de inteligencia soviética pasó más de tres décadas suministrando información clasificada a la URSS y luego a Rusia, y su identidad fue dada a conocer únicamente en 2020, cuando falleció a la edad de 82 años, una década después de su retiro del servicio.
Yuri Shevchenko, alias 'James', artista y arquitecto francés, según decía su 'leyenda', trabajó en alrededor de noventa países de todos los continentes habitados. Los documentos que obtuvo —en su mayoría de alto secreto— constituyen unos 300 volúmenes de material de archivo, y se le considera uno de los agentes de inteligencia clandestinos rusos más eficaces, ya que él solo obtuvo el 30 % de todos los documentos de la OTAN que llegaban a Moscú, según su biografía, redactada por el escritor e historiador de servicios secretos Yuri Bondarenko.
¿Cómo lo logró?
El coronel retirado Yuri Shevchenko, Héroe de Rusia, lo explicó así: "Tuve suerte. No necesité de ninguna otra profesión. Era una excelente tapadera para un inmigrante ilegal. Arquitecto, artista. Un artista es un artista, sin importar donde vivas. Me dio la oportunidad de socializar."
Sin embargo, la profesión de arquitecto no fue una mera tapadera, sino su primera profesión.

Antes de ingresar a la escuela del KGB, Shevchenko fue admitido a la Facultad de Construcción Industrial del Instituto de Arquitectura de Moscú, donde completó con éxito una pasantía de un año en Leipzig, aprobó su examen de especialidad militar y se convirtió en teniente traductor. El futuro parecía prometedor para este estudiante de sexto año, invitado a realizar estudios de posgrado en una prestigiosa universidad.
Cómo se llegaba a trabajar en el KGB
Todo cambió cuando fue convocado en 1963 al departamento de recursos humanos del instituto. En el mostrador, vio no solo a un conocido funcionario de recursos humanos, sino también a un diplomático que había ayudado a estudiantes moscovitas durante sus estudios en Leipzig. Fue él quien le invitó a a unirse a la inteligencia exterior.
"¿De verdad la inteligencia necesita arquitectos?", preguntó el estudiante, sorprendido.
"Necesitamos gente que garantice nuestra seguridad nacional", respondió el diplomático. Tras su conversación, Yuri se tomó tres días para pensar la respuesta.
A partir de 1963, año en que se graduó del Instituto de Arquitectura, Shevchenko cursó estudios en una escuela del KGB. Tras dos años de formación intensiva, durante los cuales adquirió las habilidades necesarias para las tareas de inteligencia, comenzó a viajar regularmente al extranjero. Por supuesto, los detalles de sus misiones y los lugares que visitó permanecieron confidenciales, incluso después de su muerte.

"Desde 1969, viajó regularmente al extranjero en misiones de inteligencia, colaboró con valiosas fuentes, participó en el reclutamiento y desarrollo de objetivos de inteligencia y obtuvo información valiosa sobre asuntos de alta prioridad, incluidos aquellos clasificados como 'COSMIC' [máximo secreto] por la OTAN", reza un expediente oficial del Servicio de Inteligencia de Rusia.
¿Cómo deber ser un oficial de inteligencia?
"Un oficial de inteligencia debe tener los ojos bien abiertos; debe amar y comprender sinceramente a la gente que vive a su alrededor. Si eres indiferente a este país, si desconoces sus costumbres, su folclore y sus tradiciones, entonces simplemente no tienes nada que hacer aquí. Desafortunadamente, no recuerdo el padrenuestro en ruso, mientras que en alemán o francés sí, incluso si me despiertan por la noche. De esto estoy seguro: cuando cruzas la frontera de tu propio país, todo lo ruso queda atrás", contaba Shevchenko.
¿Cómo un artista accedió a información clasificada? Era sencillo, explicó Shevchenko. Un artista siempre tiene un amplio círculo de conocidos: periodistas, empresarios, funcionarios gubernamentales, incluso agentes de la CIA. Supo algunas cosas en conversaciones íntimas, otras, al ser admitido en altos cargos. También reclutó a agentes y oficiales de inteligencia, generalmente personas con posturas ideológicas, ya fueran de derecha o de izquierda.
El resultado de estos 40 años de trabajo fue impresionante: un tercio de toda la información clasificada sobre los países de la OTAN llegó a la URSS gracias a él. Por ello, en 2017, recibió el título de Héroe de Rusia, mediante un decreto que en aquel entonces era secreto.
'Amigos' de la CIA
"Los agentes de inteligencia encubiertos inventan historias para usar en misiones en el extranjero. La historia debe ser creíble y verosímil. Esa es la clave del éxito. A menudo, la historia se basa en el conocimiento, la experiencia y los intereses que el agente adquirió antes de unirse al servicio de inteligencia. Ese fue mi caso. 'En el campo', fui artista y arquitecto. Y también empresario. Mi pasión por el ajedrez me ayudó (...). Tenía un amplio círculo de amigos", contó Shevchenko en una entrevista.
"Entre mis amigos también había agentes de la CIA. En realidad, no eran malas personas. Aprendí muchas cosas interesantes de ellos, incluidos planes de Estados Unidos para desintegrar la Unión Soviética. Esto se supo en la década de 1970. Según sus planes, tras el colapso de la URSS, Rusia se fragmentaría en Estados separados. Naturalmente, bajo control estadounidense. Se crearían tres repúblicas solo a lo largo del Volga", explicó.

"Y a Rusia se le asignaría el territorio del Principado de Moscú [así se llamó a una parte de Rusia en siglos medievales]. Ahí es donde, y solo allí, creían los estadounidenses que Rusia debía existir. Y sin soberanía alguna. Por no mencionar (...) que el ejército, la armada o el servicio de inteligencia deberían dejar de existir. No lo lograron. Pero estoy seguro de que no han abandonado esos planes", afirmó Shevchenko.
Misión en España, o "mi amigo Picasso"
Shevchenko parecía un artista común y corriente. ¿Qué tipo de éxito en inteligencia podría obtener? ¿Y quién compartiría información secreta con una persona así?
Una vez, el mando central le encomendó una misión: averiguar si los Estados Unidos planeaban extender el contrato de arrendamiento de una base de la OTAN en España.
Tras analizar la situación, Yuri toma una decisión inusual. Instala un caballete y se sienta a pintar en una de las calles principales de la ciudad, frecuentada por los soldados estadounidenses destinados en la base.
"¿Cuánto cuesta?", preguntó un grupo de estadounidenses, señalando una de las obras expuestas. "Muy cara, señor", respondió Yuri, argumentando que su "amigo Picasso" (lógicamente, no era verdad) no le permitía vender sus obras a bajo precio.
Así es cómo consiguió establecer el contacto. Los estadounidenses invitaron a Yuri a ir a un restaurante con ellos. "Bebimos durante un buen rato, bailamos con chicas. Fuimos a bares. Luego fuimos a casa de un millonario. En fin, volví a casa a las doce del mediodía. No se puede agilizar las cosas. El cliente tiene que estar preparado", comentó el oficial ruso.
Los estadounidenses congeniaron con el agente soviético. Durante sus conversaciones, Shevchenko demostró un sincero deseo de compartir su pasión por el arte y la pintura con sus nuevos compañeros. Pasó horas hablándoles sobre la cultura española y los moros que vivieron en España. Incluso les organizó visitas guiadas a ciudades españolas, que culminaban con encuentros informales en restaurantes, acompañados de una botella de whisky. Fueron los propios estadounidenses quienes iniciaron la conversación sobre la base de la OTAN y, en contra de todas las instrucciones, invitaron a Yuri a una visita guiada.
"Yo: '¿Por qué vamos allí? Pueden contarme cómo viven'. Ellos: 'Así que pediste una botella de whisky, ¿cuánto pagaste por ella? Una botella pequeña de medio litro de Johnnie Walker cuesta 8 dólares. ¡Y en nuestra base, la misma botella de mejor calidad cuesta 80 centavos!" Dije: '¡Vamos! Oigan, ¿puedo comprar cinco botellas de whisky de 80 centavos allí?' Ellos: 'Puedes comprar una caja. Te ayudaremos a cargarla y descargarla'. Yo: '¿En serio? ¡Vamos!' Estaban seguros de que iba allí a comprar whisky gratis", recordó Shevchenko.
"Verán nuestras matrículas en el control y pasaremos sin problema. Te cubriré con una capa para que no haya preguntas", dijo uno de ellos. "¿Y si soy un espía ruso y me llevan a una base secreta?", preguntó Yuri inesperadamente. A lo que los estadounidenses respondieron: "Vamos, ¿qué clase de espía ruso eres? No lo pareces".
La misión del 'Centro' se cumplió. Los estadounidenses confesaron que no tenían intención de desmantelar la base.
El entonces jefe del KGB, Yuri Andropov, estaba encantado. "Me dio mi primer regalo: un rifle de caza. También recibí una reprimenda por infiltrarme ilegalmente en una instalación secreta enemiga", contó Shevchenko.
Memoria del oficial
Un bajorrelieve de bronce de Shevchenko figura, entre otros, en un monumento a los oficiales de inteligencia rusos y soviéticos de todos los tiempos, erigido en el boscoso territorio de la sede del Servicio de Inteligencia Exterior (SVR) en el distrito de Yásenevo, en el sur de Moscú.
El presidente Vladímir Putin depositó flores en este monumento, llamado 'Patria. Valor. Honor', que fue inaugurado en 2020 para conmemorar el centenario del SVR.









