El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ofreció este sábado un discurso en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC 2026).
El alto cargo arrancó su intervención sosteniendo que, tras la Guerra Fría, Europa y Estados Unidos cometieron "juntos" una serie de errores estratégicos bajo una "ilusión" compartida. Según expuso, en ese clima "abrazamos una visión dogmática del libre comercio sin trabas", al tiempo que se desindustrializaban las economías, se enviaban "millones de empleos" al extranjero y se entregaba el control de sectores clave a "adversarios y rivales".
"Pero la euforia de este triunfo nos llevó a una peligrosa ilusión, la de que habíamos entrado en el fin de la historia, que cada nación ahora sería una democracia liberal, que los lazos formados por el comercio y el intercambio solo reemplazarían la nacionalidad, que el orden global basado en reglas ahora reemplazaría el interés nacional, y que ahora viviríamos en un mundo sin fronteras donde todos se convirtieran en ciudadanos del mundo. Esta fue una idea tonta. [...] Y nos ha costado caro", manifestó Rubio.
En esta línea, subrayó que, aunque las viejas organizaciones internacionales no necesitan ser desmanteladas, sí deben ser "reconstruidas y reformadas con urgencia" para responder a los nuevos desafíos. Expresó que la ONU tiene "un enorme potencial", pero que no ha logrado resolver los conflictos en el mundo, como el conflicto ucraniano o la guerra en Gaza, y se ha mostrado "una y otra vez impotente", en comparación —según él— con decisiones de Washington más decisivas que sí han logrado mover la situación.
Cooperación con Europa
"En un mundo perfecto, todos estos problemas y muchos más se resolverían con diplomáticos y con resoluciones enérgicamente redactadas. Pero no vivimos en un mundo perfecto, y no podemos seguir permitiendo que quienes amenazan de manera abierta y flagrante a nuestros ciudadanos y ponen en peligro nuestra estabilidad global se escuden tras abstracciones del derecho internacional que ellos mismos violan de forma rutinaria", denunció.
Asimismo, insistió en que EE.UU. quiere trabajar y cooperar con Europa, y añadió que si Washington critica a sus aliados del Viejo Continente, es porque no busca socios débiles, sino capaces de defenderse para que ningún adversario se sienta tentado a poner a prueba su fuerza colectiva.
"Nuestros destinos siempre estarán unidos"
En este contexto, recalcó que su país quiere aliados "orgullosos de su cultura y de su herencia", conscientes de que son herederos de "la misma gran y noble civilización" y dispuestos a defenderla junto a EE.UU., en lugar de justificar un 'statu quo' roto. "En Estados Unidos no tenemos interés en ser amables y ordenados administradores del declive gestionado de Occidente", resaltó.
En su intento por refutar las afirmaciones sobre el final de la era transatlántica, el secretario de Estado hizo hincapié en que EE.UU. siempre recordará su historia y sus raíces.
"Para nosotros, los estadounidenses, nuestro hogar puede estar en el hemisferio occidental, pero siempre seremos hijos de Europa", enfatizó Rubio, que recordó los lazos históricos comunes, desde "el explorador italiano con el que arranca el relato estadounidense", las colonias inglesas, la huella de escoceses e irlandeses y de los granjeros alemanes que, bromeó, "mejoraron dramáticamente la calidad de la cerveza estadounidense".
"Nuestras historias y nuestros destinos siempre estarán unidos", subrayó tras aludir de forma ilustrativa a su propia biografía. Finalmente, concluyó que Estados Unidos, que ya "está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad", desea hacerlo junto a Europa.
¿Una "brecha" entre EE.UU. y Europa?
La 62.ª edición de este foro de Defensa, que se celebra del 13 al 15 de febrero en el hotel Bayerischer Hof de Múnich, arrancó la jornada anterior con la intervención del canciller alemán, Friedrich Merz, que no solo lanzó ataques a Rusia y a China, sino que también dirigió un mensaje a Estados Unidos, mezcla de advertencia y de súplica, al afirmar que "los estrategas del Pentágono son muy conscientes" de que la OTAN es una "ventaja competitiva" tanto de Europa como de Estados Unidos.
En su mensaje, Merz evocó el discurso provocador pronunciado el año pasado por el vicepresidente de EE.UU., James D. Vance, en el marco del mismo evento, en el que constató la existencia de "una brecha entre Europa y Estados Unidos".
Aquella intervención de Vance estuvo llena de críticas abiertas hacia el Viejo Continente que, bajo la percepción de la actual Administración estadounidense, socava en algunos casos los valores democráticos que la Unión Europea tanto dice defender. De igual modo, planteó la cuestión de la misma supervivencia de la civilización europea.
"La amenaza que más me preocupa respecto a Europa no es Rusia, no es China, no es ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro, el retroceso de Europa respecto a algunos de sus valores más fundamentales, valores compartidos con Estados Unidos", declaró Vance hace un año.
- Expertos y medios hacen notar que el discurso de Marco Rubio resultó muy diferente del de Vance del año pasado, ya que, aunque también lanzó críticas similares contra la desindustrialización, las políticas verdes o la migración masiva en países europeos, las formuló de una manera mucho más amable, haciendo énfasis en lo que une a EE.UU. y a Europa, y no en lo que los divide.




