El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia expulsó este miércoles al embajador de Bolivia en Bogotá, Ariel Percy Molina, como respuesta a la expulsión de su homóloga colombiana de La Paz, en medio de las tensiones diplomáticas entre ambos países.
Comunicado de prensa del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Colombia, considerando la reciente decisión adoptada por el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. pic.twitter.com/wlR67p88Wt
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) May 21, 2026
En un comunicado, la cartera detalla que la decisión fue tomada "considerando la reciente decisión adoptada por el Gobierno de Bolivia" y "con base en lo dispuesto en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961".
Asimismo, subrayan que el Gobierno colombiano no tiene ningún interés de "inmiscuirse en los asuntos internos" de Bolivia, y ratifican su compromiso con los principios de soberanía, no intervención en asuntos internos, autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica de las controversias y el respeto a la integridad territorial.
Anteriormente, el Gobierno boliviano comunicó su decisión de expulsar a la embajadora colombiana en ese país, Elizabeth García, argumentando que la decisión "responde a la necesidad de preservar los principios de soberanía, no injerencia en asuntos internos y respeto mutuo entre Estados".
Roces con La Paz
- En los últimos días, el presidente colombiano ha manifestado su posición sobre las recientes protestas antigubernamentales en Bolivia, al tiempo que ha pedido a EE.UU. que evite un ataque contra el expresidente boliviano Evo Morales, puesto que una acción violenta "solo llenará de sangre toda la América Latina".
- El líder del Pacto Histórico considera que las movilizaciones en contra del Gobierno de Rodrigo Paz son una "insurrección popular" que surge en "respuesta a la soberbia geopolítica".
- El mandatario colombiano aseveró que "jamás defenderá la represión contra el pueblo boliviano", puesto que la violencia "solo generaría una inmensa masacre, que por generaciones no olvidará Latinoamérica".
- Estas afirmaciones generaron un roce diplomático con la Administración de Paz, que emitió un comunicado para quejarse de los dichos de su par colombiano porque "no reflejan la buena relación entre los dos países" y constituyen un irrespeto al "principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados".


