"Libertad de luchar por mis ideales": voluntario colombiano que combate en Donbass ve su futuro en Rusia

Andrés Felipe Loaiza Quintero lucha por la población de Donbass desde 2023. Ha trabajado como enfermero militar, sufrió una herida grave, estuvo a punto de perder la vista, se sometió a varias operaciones y luego regresó al servicio.

El voluntario colombiano Andrés Felipe Loaiza Quintero, que combate en Donbass junto a las tropas rusas desde 2023, compartió en una entrevista con RT su esperanza de quedarse en Rusia después de que termine la operación militar especial.

"Me gustaría establecerme en Rusia, quizás en algún lugar rural. Tratar de que mi familia venga, mi padre, mi madre", dijo.

Añadió que podría dedicarse a su carrera médica como enfermero o, si fuera posible, seguir la carrera militar. "Lo importante es tener la libertad de seguir luchando por mis ideales", señaló.

El militar también compartió su sueño de "un mundo más justo". "Un mundo más equitativo, donde no nos presionen, donde no exista ese control. Donde no tengamos el control de Estados Unidos e Israel en todas partes, porque, siendo francos, estos dos países controlan el 80 % de todo y no hay una verdadera libertad, no hay una verdadera tranquilidad. Nos venden seguridad a cambio de nuestra libertad", lamentó.

La razón por la que llegó a Rusia

Loaiza explicó que decidió luchar del lado de Rusia porque entendió que la población del este de Ucrania y del Donbass comenzó a sufrir ya en 2014, tras el golpe de Estado apoyado por Occidente.

"Tengo conocimiento de todo aquello que sucedió con la población de Ucrania oriental, de lo que sucedió en Odesa, en la Casa de los Sindicatos, entre otras cosas que en Occidente tratan de ocultar o simplemente no les dan la importancia que tienen", afirmó.

Señaló además ser de orientación comunista. "Entiendo que Rusia en este momento tal vez no lo sea, pero, por lo que tengo entendido, también soy internacionalista y no podía dejar pasar este tipo de situaciones", dijo en referencia a los acontecimientos que llevaron al inicio de la operación militar especial.

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Bautizo de fuego

El voluntario colombiano, que ya tiene pasaporte ruso, llegó a la línea del frente por primera vez en el verano de 2023. "En ese entonces recién empezaba a popularizarse el uso de drones FPV. En varias ocasiones fui amenazado por drones; incluso, una vez uno arrojó termita [mezcla química incendiaria] sobre mi búnker, que se incendió. Por fortuna, no fue grave", recordó.

Al principio, Loaiza solo realizaba tareas de vigilancia porque, al incorporarse al batallón internacional Piatnashka, aún no entendía muy bien el idioma ruso. Pero ya en invierno de 2024 participó en la liberación de la localidad clave de Avdéyevka, que califica como su "bautizo de fuego". Allí trabajó como enfermero.

"Mi trabajo era asistir a varios grupos de asalto. Durante ese tiempo recuperé algunos cuerpos y también ayudé a rescatar a muchos heridos", señaló.

Heridas graves y regreso al servicio

Andrés Felipe relató cómo resultó herido cuando fue enviado a llevar municiones y medicinas a sus compañeros en la línea del frente. Su grupo fue detectado por un vehículo aéreo no tripulado ucraniano y poco después un dron kamikaze explotó cerca de él, causándole una grave herida en una pierna. Recibió primeros auxilios de sus compañeros e intentó seguir moviéndose, pero una nueva explosión lo alcanzó y perdió mucha sangre.

Sus compañeros lo arrastraron debajo de un vehículo blindado, donde permaneció varias horas con el temor de quedar ciego para siempre, hasta que llegó el grupo de evacuación. Pasó por un hospital de campaña en Artiómovsk, fue operado en Lugansk, trasladado a Rostov y sometido a varias intervenciones en Moscú. Finalmente se recuperó y regresó al servicio.