La guerra de EE.UU. contra Irán no solo ha reconfigurado el tablero geopolítico en Oriente Medio, sino también ha disparado la influencia y los ingresos de Elon Musk en el corazón del complejo militar estadounidense. A medida que los drones kamikaze LUCAS, guiados por la red satelital Starlink, empezaron a mostrar resultados visibles en el frente iraní, la dirección de SpaceX concluyó que el Pentágono debía pagar mucho más por ese servicio.
Según fuentes citadas por Reuters y documentos internos del Departamento de Guerra de EE.UU., semanas después del inicio de la campaña de bombardeos, ejecutivos de SpaceX se sentaron con funcionarios del Pentágono para reclamar que el Ejército estaba pagando unos 5.000 dólares por terminal, cuando en realidad estaba usando un nivel de servicio que la empresa valora en torno a 25.000 dólares mensuales.
Pese a las reticencias iniciales, el departamento terminó aceptando la subida de precios, según dijeron las fuentes a Reuters, y reconociendo 'de facto' que su dependencia operativa de la constelación de Musk es ya estructural.
Sin embargo, el portavoz del Pentágono, Sean Pamell, calificó el reporte de Reuters como "noticias falsas" y sostuvo que esta información "simplemente no se basa en la realidad y no refleja su colaboración estrecha y efectiva". "SpaceX sigue siendo un socio fuerte y valioso del Departamento de Guerra", afirmó en una publicación que fue compartida por el propio Musk.
Más allá de las versiones contradictorias, Reuters destaca que no existe hoy un sustituto real para Starlink. De acuerdo con la agencia, la constelación de unos 10.000 satélites de SpaceX representa más del 60 % de todos los artefactos en órbita y se ha convertido, desde el conflicto ucraniano, en una herramienta crítica para las comunicaciones y el guiado de armas en el campo de batalla, incluso en zonas remotas.