Cuando el partido Tisza, liderado por Péter Magyar, se impuso en las elecciones parlamentarias de Hungría en abril, en Kiev no ocultaron su júbilo.
Ucrania se encontraba en conflicto con el entonces primer ministro del país europeo, Viktor Orbán, quien bloqueó la concesión de un crédito europeo a Kiev por la negativa de Zelenski a permitir que el petróleo ruso llegara a Hungría a través del oleoducto Druzhba.
A pesar del cambio de poder, el nuevo gobierno no se apresura a establecer lazos de amistad con Kiev, negándose a suministrar armas y estableciendo condiciones para la normalización de las relaciones.
Condiciones para el diálogo: los derechos de la minoría húngara
Esta semana se supo que Magyar, prácticamente, condicionó una posible reunión con Vladímir Zelenski al cumplimiento por parte de Kiev de las exigencias de Budapest en materia de derechos de la comunidad húngara en Transcarpatia.
El encuentro solo podría concretarse si Ucrania avanza en la ampliación de derechos de la minoría húngara asentada en esa región occidental, fronteriza con Hungría. Por ahora, las conversaciones bilaterales están en fase técnica y solo si se producen avances concretos podría abrirse la puerta a una reunión entre Magyar y Zelenski, señala el medio húngaro Telex, citando a funcionarios gubernamentales.
A finales de abril, Magyar instó a Kiev a poner fin a las restricciones que afectan a la comunidad húngara en Ucrania y anunció que propondría a comienzos de junio una "reunión simbólica" con Zelenski en Béregovo (Beregszász, en húngaro), centro cultural e histórico de la minoría húngara en la provincia ucraniana de Transcarpatia. El objetivo, explicó, sería "ayudar a mejorar la situación de los húngaros de Transcarpatia y su permanencia en su tierra natal".
"Ha llegado el momento de que Ucrania elimine las restricciones de derechos vigentes desde hace más de una década y de que los húngaros de Transcarpatia recuperen todos sus derechos culturales, lingüísticos, administrativos y de educación superior, para que puedan volver a ser ciudadanos de Ucrania en igualdad de condiciones y con el debido reconocimiento", declaró.
Magyar denunció que la educación superior en Ucrania "sigue siendo monolingüe, que los exámenes de graduación se realizan en ucraniano y que no ha habido cambios sustanciales en otros ámbitos oficiales del uso de la lengua". También criticó que el ucraniano sea la única lengua oficial, lo que impide a la minoría húngara realizar trámites en su lengua materna, incluso en municipios de mayoría húngara. Añadió que continúan las restricciones al uso del húngaro en la vida pública, en la cultural y en las intervenciones de cargos oficiales.
En este contexto, instó a Kiev a "dar un gran paso en los ámbitos mencionados hacia los valores europeos y hacia una libertad e igualdad reales".
Además, el líder húngaro condicionó el avance de los planes de Kiev para ingresar a la UE a que este cumpla con las exigencias de Budapest respecto a la minoría húngara.
Como señaló en una conversación con RT Dmitri Popov, investigador sobre Europa del Este y profesor invitado de la Escuela Superior de Economía (Moscú), Magyar aborda el problema ucraniano desde la perspectiva de sus prioridades internas.
"En cuanto a Ucrania, a Magyar le interesan temas concretos: la situación de los húngaros en Transcarpatia y la defensa de sus derechos. Para la derecha húngara, a la que, al fin y al cabo, pertenece Magyar, este es un tema importante: el recuerdo de un espacio unificado de la antigua Gran Hungría y la indivisibilidad de la comunidad húngara", señaló el experto.
Rechazo al suministro de armas
Al mismo tiempo, este jueves, durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el primer ministro húngaro también aseguró que el país no suministrará armas a Kiev.
"Le comuniqué al secretario general que Hungría no enviará armas ni equipo de combate a la guerra ruso-ucraniana", escribió el mandatario en sus redes sociales al informar sobre el encuentro en Bruselas.
Sin financiación adicional
Tras el cambio de gobierno, Kiev reanudó el tránsito de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba tras un período de chantaje petrolero. En respuesta, Budapest levantó su veto a un importante paquete de crédito europeo para Ucrania por valor de 90.000 millones de euros (106.000 millones de dólares), pero dejó claro que Hungría no participará en su financiación y no apoya la integración acelerada de Kiev en la UE.
"Para Magyar no tiene sentido destacar que, al apoyar a Ucrania, está defendiendo los valores democráticos y la civilización europea. No está dispuesto a gastar dinero del presupuesto húngaro en eso, cuando ya hay muchas más prioridades internas: infraestructura, apoyo social y reducción de gastos en la administración pública. Sus votantes valorarán esto mucho más que una política exterior demasiado activa con resultados menos claros, sobre todo porque Vladímir Zelenski no es tan popular entre los húngaros como para que la amistad con él le reporte algún beneficio político", señaló Popov.
El analista señaló que incluso en la cumbre del Grupo de los Nueve de Bucarest, celebrada a mediados de mayo y en la que participó Ucrania, el representante húngaro no firmó la declaración final, alegando que el gobierno acababa de asumir el cargo. "Pero esto es revelador: Magyar no quiere comprometerse ni siquiera con declaraciones si eso no ayuda realmente a la economía húngara y a mejorar el nivel de vida de los húngaros", añadió Popov.
Kiev se equivocó
En una entrevista con RT, Greg Simons, politólogo sueco y profesor de la Universidad Internacional Daffodil (Bangladesh), afirmó que es un error pensar que, con el cambio de gobierno, Budapest modificaría sus intereses nacionales.
"Muchos observadores cometen el error fundamental de pensar que los intereses nacionales y la política de un país están ligados a la naturaleza del líder político del país, que antes de las elecciones era Viktor Orbán. Esta es una premisa falsa, los intereses de un país están dictados por la geografía, la política y la economía, independientemente del líder político", señaló.
"Esta es una razón subyacente de las tensiones entre Magyar y Zelenski (quien trabaja ferviente e incansablemente en contra de los intereses de Ucrania). De ahí el gran error de cálculo de Von der Leyen y Zelenski, quienes tienden a actuar según la ideología en lugar de los principios y la política pragmática. Así que Kiev también cometió un error fundamental de juicio en este tema, porque Magyar reemplazó a Orbán, pero no los intereses del país", concluyó.