Las CIFRAS que demuestran el apetito descomunal de la IA (que supera a países enteros)

Un nuevo informe de la ONU advierte que el rápido crecimiento de la inteligencia artificial tendrá un fuerte impacto sobre el consumo de agua, energía y suelos, además de profundizar desigualdades ambientales entre países.

Un informe del Instituto de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH, por sus siglas en inglés) advirtió que la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial (IA) consumirá para 2030 un volumen de agua equivalente a las necesidades domésticas básicas de 1.300 millones de personas en África subsahariana. Además, requerirá 945 teravatios-hora de electricidad al año, casi el triple del consumo combinado anual de Pakistán, Bangladesh y Nigeria.

El estudio, publicado este 3 de junio, sostiene que los costos ambientales de la IA están siendo subestimados porque la mayoría de los análisis se concentran únicamente en las emisiones de carbono. Los investigadores evaluaron también el uso de agua y suelos asociado a los centros de datos, los sistemas de refrigeración y la generación eléctrica que alimentan esta tecnología.

"Este informe no es un alegato contra la inteligencia artificial", afirmó Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y líder de la investigación. "Es un llamado a utilizarla de manera responsable y abordar proactivamente sus impactos no deseados, para hacerla sostenible y equitativa".

Los científicos estiman que los centros de datos consumieron 448 teravatios-hora de electricidad en 2025. Si fueran un país, habrían ocupado el undécimo lugar mundial en consumo eléctrico, por detrás de Francia y por delante de Arabia Saudita.

"Inferencia"

El informe también señala que la mayor parte del gasto energético ya no proviene del entrenamiento de los modelos, sino de su uso cotidiano. Entre 80 % y 90 % de la energía asociada a la IA corresponde a la denominada "inferencia", es decir, el procesamiento de las consultas realizadas por millones de usuarios cada día.

Según los autores, las tareas más complejas generan una huella ambiental significativamente mayor. Mientras una consulta conversacional estándar consume unas 200 veces más energía que una simple clasificación de correos electrónicos, la generación de imágenes puede requerir 1.450 veces más recursos, y un video creado por IA hasta 200.000 veces más.

La investigación advierte sobre la desigual distribución de los costos y beneficios de la IA. Actualmente, solo 32 países albergan centros de datos especializados para esta tecnología y 90 % de esa capacidad se concentra en dos naciones, EE.UU. y China. Al mismo tiempo, comunidades de distintas regiones enfrentan presiones sobre sus recursos hídricos, energéticos y territoriales, mientras gran parte de los beneficios económicos y tecnológicos se concentran en pocos actores globales.