El enviado especial de la Presidencia rusa para la cooperación en inversión y economía, Kiril Dmítriev, vinculó la crisis de calor extremo en Europa con las decisiones energéticas de la Unión Europea y el Reino Unido. En un mensaje publicado este domingo en X, afirmó que "la UE y el Reino Unido no tienen energía para que funcionen los aires acondicionados y salven a la gente porque rechazaron la energía rusa, asequible y fiable".
Sus comentarios se producen en plena ola de calor récord en Europa occidental, con ciudades como París, Madrid o Bruselas rozando o superando los 40 °C en junio, cortes de suministro eléctrico en Francia y alertas rojas por altas temperaturas en varios países.
Solo uno de cada cinco hogares europeos dispone de aire acondicionado. Expertos señalan, además, que muchos edificios en el continente fueron diseñados para climas templados y que barreras regulatorias y objetivos de neutralidad climática dificultan una expansión rápida del uso de estos equipos electrodomésticos, lo que deja a millones de personas más expuestas a olas de calor cada vez más frecuentes e intensas.


