Escándalo homosexual hace tambalear el liderazgo de Merz

La dimisión de Jens Spahn, provocada por el escándalo relacionado con la gestación subrogada, se convirtió en una crisis en el Gobierno alemán.

La polémica estalló después de que se conociera que el presidente del grupo parlamentario de la CDU/CSU, Jens Spahn, y su marido* habían tenido un hijo mediante una madre subrogada en Estados Unidos. En Alemania la gestación subrogada está prohibida, mientras que la CDU —movimiento que lidera el canciller Friedrich Merz— y personalmente Spahn se han manifestado tradicionalmente en contra de su legalización.

La controversia terminó provocando llamamientos abiertos a su dimisión desde las filas democristianas, que acusaron a Spahn de actuar en contradicción con las posiciones públicas de su partido. Ante el aumento de la presión, Spahn anunció que abandonaba la dirección del grupo parlamentario conservador.

Sin embargo, el problema no se limitaba a la decisión privada de recurrir a la maternidad subrogada. Esta contradicción reforzó una imagen negativa de Spahn que ya se había formado durante la pandemia, según Artiom Sokolov, experto del Instituto de Estudios Internacionales del MGIMO.

"Los alemanes llevan tiempo percibiéndolo como un político poco escrupuloso, asociado a un estilo de vida lujoso financiado indirectamente por los contribuyentes. Por eso, la disparidad entre sus estándares morales públicos y privados alimentó el descontento", señala el politólogo.

Escándalo con las mascarillas

Spahn fue ministro federal de Sanidad entre 2018 y 2021 y dirigió el Ministerio durante la etapa más grave de la pandemia del covid-19.

El entonces ministro de Salud alemán se vio involucrado en un escándalo cuando su cartera compró 5.800 millones de mascarillas protectoras por unos 5.900 millones de euros al inicio de la pandemia. Las críticas apuntaban a la adquisición de mascarillas a precios excesivamente altos y, en ocasiones, de mala calidad, así como a la posible preferencia de empresas vinculadas a su círculo político.

Aunque un informe especial formuló graves acusaciones contra Spahn, el procedimiento penal abierto por más de 170 denuncias fue finalmente archivado en marzo de 2026 al no encontrar la Fiscalía "indicios suficientes" de un delito. 

Crisis gubernamental de Merz

El canciller alemán, Friedrich Merz, trató de convertir la salida de Spahn en una oportunidad para reorganizar el Gobierno y la dirección de la CDU, informa Die Zeit. El canciller emprendió cambios con la esperanza de recuperar la iniciativa política, mejorar la imagen del Ejecutivo y frenar el avance de la oposición.

El resultado fue el contrario. La forma en que se comunicaron algunos ceses provocó malestar dentro del propio partido y reforzó las críticas sobre el liderazgo de Merz.

Uno de los episodios más incómodos fue la destitución Tino Sorge, secretario de Estado del Ministerio de Sanidad. Sorge se quejó de que se anunciara públicamente la decisión durante una reunión del partido, en lugar de comunicársela primero en privado. Para el funcionario, el episodio planteaba serias dudas sobre el estilo de gestión del canciller. Igualmente polémico fue el cese del ministro de Transportes, Patrick Schnieder. 

"Los nombramientos y la manera en que fueron anunciados suscitaron numerosas interrogantes entre parlamentarios y expertos. Muchos en Berlín consideraban innecesario iniciar una serie tan amplia de sustituciones", explica Sokolov.

Sin embargo, las medidas de Merz parecen no haber mejorado las posiciones de su partido. La dimisión de Spahn actuó como detonante, pero el deterioro se alimentó de varios factores: la pérdida de confianza en el canciller, la ausencia de resultados económicos visibles, las disputas dentro de la coalición, la deficiente comunicación de los cambios y la creciente competencia de Alternativa para Alemania.

Los sondeos reflejan esta tendencia. Una encuesta de INSA situó a la AfD con un 28 % de intención de voto, frente al 21 % de la CDU/CSU, una diferencia de siete puntos.

"No existen todavía problemas insuperables en el funcionamiento cotidiano del Gobierno. Pero, naturalmente, las posibilidades de que el actual gabinete llegue intacto al final de su mandato son reducidas", concluye Sokolov.

*El movimiento internacional LGBT está calificado como organización extremista en el territorio de Rusia y prohibido en el país.