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¿El Palantir chino? Cómo una firma tecnológica predijo el ataque de EE.UU. a Irán y refleja las guerras del futuro

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Las empresas chinas han logrado un gran éxito en la integración de la IA en sus Fuerzas Armadas, pero los problemas persisten, consideran los analistas.
Imagen ilustrativa

El 6 de enero la empresa china Jingan Technology publicó en su cuenta oficial una entrada en la que se afirmaba que la concentración de fuerzas daba a entender que Washington "podría estar ya inmerso en los preparativos de una posible operación militar", indica un artículo analítico de South China Morning Post.

Gracias a datos de fuentes abiertas y a un análisis basado en la inteligencia artificial, esta pequeña y poco conocida empresa de Hangzhou predijo el conflicto entre Estados Unidos e Irán con más de 50 días de antelación, explicó Amber Wang, experta en política y diplomacia de China.

La IA está cambiando la guerra

El caso de Jingan no es aislado, sino el reflejo de una transformación profunda en la naturaleza del combate y la necesidad de integrar modelos de la IA en estos procesos. La inteligencia artificial ha dejado de ser un experimento de laboratorio para convertirse en un actor operativo en conflictos reales.

El ejemplo más contundente lo ofrece el conflicto en Irán. Según un informe del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington, durante las primeras 24 horas de enfrentamiento EE.UU. utilizó el sistema Maven Smart System para identificar y atacar más de 1.000 objetivos, una cifra diez veces superior a lo que era posible antes de su despliegue. Shyam Sankar, director de tecnología de Palantir, afirmó que este conflicto probablemente será recordado como la primera gran guerra en la que la inteligencia artificial desempeñó un papel operativo central.

El fenómeno no se limita a Irán. En enero, el Ejército estadounidense empleó el modelo de IA Claude, a través de la asociación de Anthropic con Palantir, durante la operación especial para capturar al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.

La clave de esta revolución reside en la velocidad. El analista militar y coronel retirado del Ejército chino Yue Gang lo explica a través del llamado ciclo OODA (observar, orientar, decidir, actuar): mientras que en la guerra tradicional ese ciclo se medía en horas o incluso días, los sistemas asistidos por IA pueden comprimirlo a apenas segundos. Quien decide más rápido, gana.

El 'Palantir chino'

La creciente notoriedad de Palantir en el campo de batalla ha llevado a emprendedores e inversores chinos a señalar este tipo de 'software' como una capacidad estratégica que China debería desarrollar, subraya la publicación de SCMP. Jingan es el ejemplo más prominente de esta ambición.

Las coincidencias con la compañía estadounidense son llamativas. Al igual que Palantir, Jingan comenzó centrándose en la seguridad urbana (protección de infraestructuras, seguridad en grandes eventos, apoyo policial…) antes de expandirse hacia el terreno de la defensa. También el nombre encierra un simbolismo: 'Jingan' evoca a una institución de seguridad pública de la dinastía Tang popularizada por una serie de televisión china, del mismo modo que 'Palantir' remite a las piedras videntes de 'El Señor de los Anillos'.

Hoy, Jingan se presenta como una empresa de "tecnología de defensa" y comercializa su plataforma insignia, Jingqi, como el equivalente chino de sistemas como Gotham, de Palantir, y Lattice, de Anduril. Entre sus clientes figuran algunos de los mayores conglomerados estatales de defensa de China, como Norinco o China Electronics Technology Group.

Detrás de esta ola de empresas privadas se encuentra un motor sistémico: la estrategia de fusión militar-civil impulsada por Pekín, que busca canalizar la innovación del sector privado hacia la defensa nacional. Es esta política la que explica por qué cientos de firmas tecnológicas chinas participan hoy en proyectos militares, desde la fusión de datos hasta la simulación de campos de batalla.

Barreras internas y presión externa

Pese al entusiasmo, el camino de estas compañías es, en palabras de los analistas, "muy estrecho".

El principal problema no es la falta de talento, sino la integración. Sin operaciones militares a gran escala, China carece de un entorno real donde desplegar y validar estas tecnologías, pues el país no libra una guerra a gran escala desde hace más de cuatro décadas.

Además, la fragmentación institucional representa un obstáculo grave. Los expertos militares advirtieron sobre el desarrollo por duplicado de modelos de IA en distintas ramas militares, la escasa interoperabilidad y la falta de coordinación entre servicios. Como resume el analista Fu Qianshao, cada plataforma posee su propio "cerebro", pero falta un "cerebro maestro" central que coordine las decisiones.

A ello se añaden las sanciones estadounidenses. En mayo, el Tesoro de EE.UU. incluyó a MizarVision, otra compañía de Hangzhou especializada en imágenes satelitales, en su lista de sancionados, acusándola de publicar imágenes de fuentes abiertas sobre la actividad militar estadounidense. Lejos de recurrir a los tribunales, la empresa convirtió la sanción en una insignia de honor y la destacó en su campaña de reclutamiento.

El verdadero desfase entre China y Estados Unidos, coinciden los expertos, no reside en la tecnología, sino en su aplicación. Según Hu Bo, director del 'think tank' chino SCSPI, la brecha no está en la tecnología, sino en que Estados Unidos va mucho más avanzado en aplicarla, especialmente en el apoyo a la toma de decisiones.

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