Aunque la Guerra Fría pertenece al pasado, el presidente de Estados Unidos habla cada vez con mayor frecuencia del comunismo y de la amenaza que, según él, representa para el país.
En los últimos meses, Donald Trump ha mencionado esta ideología de izquierda varias decenas de veces, especialmente en el contexto de las elecciones de mitad de mandato.
Sin embargo, detrás de su retórica electoral parece haber también una preocupación más profunda: el temor a que el Partido Republicano tenga que enfrentarse en los próximos años a una generación completamente distinta de políticos demócratas.
Recreando la 'amenaza comunista'
La retórica sobre el comunismo y sus peligros acompaña prácticamente cada intervención pública de Trump desde junio.
"El comunismo es muy fácil de vender. Lo destruye todo, pero es muy fácil. Y, siendo honesto, creo que yo sería el mejor comunista de la historia", declaró el mandatario ese mes.
Durante un acto en Dakota del Norte, el líder republicano calificó la ideología de izquierda como "la mayor amenaza" para Estados Unidos, incluso por encima de las dos guerras mundiales, el ataque a Pearl Harbor y los atentados del 11 de septiembre.
"Una generación después de que lucháramos y ganáramos la Guerra Fría contra la amenaza del comunismo, ahora hay un resurgimiento de la amenaza comunista en nuestro país, incluyendo a recién llegados que adoptan ideas totalmente opuestas a nuestro modo de vida y a nuestro gran éxito", afirmó Trump en un discurso pronunciado en el monte Rushmore el 3 de julio, durante las celebraciones por el 250.º aniversario de Estados Unidos.
"Con el comunismo, todo se va a la mierda", declaró en otro acto a finales de julio, prometiendo que Estados Unidos nunca se convertirá en un país comunista.
El empuje de los políticos izquierdistas
Las declaraciones del presidente se producen después de una serie de victorias del ala izquierda del Partido Demócrata en las primarias de varios estados. Este avance comenzó a ganar fuerza con la victoria de Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de Nueva York el año pasado.
Desde entonces, varios candidatos de izquierda respaldados por los Socialistas Democráticos de América (DSA) han ganado primarias demócratas. Entre ellos se encuentra Darializa Avila Chevalier, quien en junio derrotó al veterano congresista de Nueva York Adriano Espaillat.
La última gran victoria fue la de Abdul el Sayed, que ahora será el candidato demócrata al Senado. El Sayed, cuyos padres son originarios de Egipto, es médico y musulmán.
Tras su victoria, Trump afirmó que se trataba de "excelentes noticias para el Partido Republicano" y calificó al candidato de "estar lleno de mierda", acusándolo además de odiar a los judíos y a Israel.
Su rival en las primarias demócratas contaba con el respaldo de AIPAC, una de las organizaciones de 'lobby' israelí más influyentes en el Congreso estadounidense. La organización ya ha prometido que se opondrá a El Sayed y a "su radical agenda anti-israelí".
Mirando hacia las elecciones de 2028
El avance del ala izquierda también alimenta las especulaciones sobre la posibilidad de que el candidato demócrata a la presidencia en 2028 proceda del sector progresista del partido.
En una encuesta, la congresista de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez obtuvo el 22 % de apoyo entre los participantes, frente al 21 % que respaldó al exsecretario de Transporte de Biden, Pete Buttigieg. El senador por Arizona, Mark Kelly, quedó tercero con un 9 %, mientras que el gobernador de California, Gavin Newsom, ocupó el cuarto lugar con un 8 %.
Ocasio-Cortez no confirmó si tiene intención de presentarse ni descartó directamente una candidatura a la Casa Blanca en 2028. "Por supuesto, creo que me siento profundamente honrada y agradecida con todos ustedes, quienes participan y transmiten esa confianza", afirmó.
Como señala The Hill, la dirección del Partido Demócrata se encuentra cada vez más dividida. Algunos dirigentes consideran que un candidato progresista tendría pocas posibilidades de ganar unas elecciones generales y que el partido necesita apostar por una figura más centrista en 2028.