Desde el que EE.UU. lanzara su Operación Furia Épica contra Irán, las fuerzas de la República Islámica han respondido a la ofensiva con más de 2.000 ataques de misiles y drones contra las tropas estadounidenses y de sus aliados en la región. Estas represalias han causado daños a infraestructuras y pérdidas de equipamiento militar estadounidense que ascienden a 13.000 millones de dólares, según cálculos de The Wall Street Journal (WSJ).
A lo largo de este periodo, detalla el diario, las fuerzas iraníes han logrado golpear al menos 20 instalaciones utilizadas por las Fuerzas Armadas de EE.UU. en ocho países aliados de Oriente Medio. El saldo incluye también la destrucción o daños de más de 42 aeronaves, además de bajas entre el personal estadounidense.
Impactos estratégicos
Entre los impactos destacados por el periódico están la base de Muwaffaq Salti en Jordania —donde a finales de julio murieron tres soldados estadounidenses— y el Centro de Operaciones Aéreas en Catar, severamente dañado. Los ataques de respuesta iraníes también alcanzaron sedes críticas como el Comando Central Naval en Baréin y varias instalaciones estadounidenses en Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
El medio señala que la guerra de EE.UU. contra Irán ha evidenciado deficiencias críticas en los sistemas de protección del Pentágono, dejando al Ejército estadounidense "peligrosamente expuesto". Ante este panorama, concluye el análisis, el Congreso y el Pentágono deben decidir entre gastar ahora más dinero para proteger sus instalaciones en el extranjero de las amenazas aéreas o enfrentarse a "un problema mucho más grave" en el futuro.