El controvertido cambio ordenado por el presidente de EE.UU., Donald Trump, para eliminar el sistema electromagnético de catapultas de los portaaviones de la clase Gerald R. Ford, recuperando el de vapor, podría conllevar grandes riesgos para la embarcación, informó este viernes The War Zone, medio especializado en tecnología de defensa y asuntos militares.
Aunque los tres primeros portaaviones de la clase, encabezados por el USS Gerald R. Ford, conservarán el sistema actual, el regreso al vapor exigiría rediseñar por completo el USS Doris Miller, un buque que ya está en construcción. El medio advierte que este proceso resultaría caro y lento, lo que podría traer consigo nuevos retrasos en una serie de buques que ya acumula varios años de demora, afectando a toda la flota futura.
Trump lleva casi una década criticando el sistema electromagnético. El mes pasado afirmó que estos sistemas "no son ni remotamente tan buenos, demasiado complejos". La Casa Blanca sostiene que los sistemas de vapor e hidráulicos "son más resilientes y robustos", pero la Marina y la industria se han opuesto durante años, debido al enorme coste que supone desmontar un sistema tan integrado.
Pese a la férrea decisión de Trump sobre la cuestión, volver a la tecnología de vapor no solo retrasaría la entrega del USS Doris Miller prevista para 2034, sino que comprometería de forma definitiva la capacidad operativa de los próximos portaaviones estadounidenses, según TWZ.