Dos expertos informáticos chinos, Tang Jie y Yang Zhilin, alguna vez soñaron simplemente con crear una máquina capaz de pensar como un ser humano, y hoy son auténticos magnates de la inteligencia artificial. The Wall Street Journal contó su historia este jueves.
Tang Jie es profesor de la Universidad Tsinghua y el cofundador de la famosa 'startup' china Z.ai, la empresa que ahora se mantiene a la par de Anthropic y OpenAI en cuanto a capacidades y alcance global. Hace más de 10 años era uno de los expertos chinos en IA que ocupaban posiciones de liderazgo en el uso de ordenadores para resolver tareas similares a las humanas.
Z.ai fue fundada en 2019 y durante ese tiempo ha logrado un importante avance tecnológico. En agosto, presentó su nuevo modelo GLM-5.3 y afirmó que responde al nivel de Mythos 5 de Anthropic en las cuestiones de ciberseguridad.
El modelo anterior, GLM-5.2, lanzado en junio, causó un gran revuelo en Silicon Valley. Sus capacidades de codificación y de agente —ejecución de tareas complejas con mínima intervención— casi rivalizan con las principales ofertas estadounidenses a una fracción del coste.
Otra de las figuras destacadas de la industria tecnológica china, Yang Zhilin, dirige la multimillonaria empresa Moonshot AI. En su día fue alumno de Tang, quien lo nominó para el máximo galardón académico de su universidad.
Yang ha sido apodado 'genio milenial' tras el lanzamiento de Kimi K3. Su nuevo modelo de código abierto en algunas pruebas se acercó al rendimiento de los principales sistemas de OpenAI y Anthropic, con sede en EE.UU. El modelo subió rápidamente al primer puesto en la clasificación de programación web de interfaz Frontend Code Arena y también causó revuelo por sus bajos precios.
Hoy, Tang, Yang y otros expertos del gigante asiático están creando su propia versión de Silicon Valley en los centros tecnológicos de su país. Gracias a la cultura de publicación de los trabajos científicos y el compromiso con las tecnologías de código abierto, en gran medida gratuitas para descargar datos, el intercambio de conocimientos entre los expertos en laboratorios chinos se facilita considerablemente. Las compañías locales se apoyan en la combinación del ingenio e imitación que antes garantizaron el éxito del país en la electrónica, la industria automotriz y las energías limpias.