La intensificación de los bombardeos masivos de las Fuerzas Armadas de Rusia contra blancos ucranianos constituye la respuesta directa a lo que Moscú define como una nueva "aventura" militar del régimen de Kiev y sus patrocinadores occidentales para intentar infligir una derrota estratégica a Rusia, declaró este sábado el presidente de Rusia, Vladímir Putin.
"Si hablamos de lo que está ocurriendo ahora mismo, se trata, sin duda, del resultado de la enésima aventura del régimen de Kiev y de sus supervisores occidentales, que se han propuesto infligir otra derrota estratégica a Rusia", resumió en una entrevista con el periodista ruso Pável Zarubin. "Esta vez, como es sabido, en 40 días y mediante ataques masivos con misiles y drones contra nuestras instalaciones civiles y nuestra logística", agregó.
Al cierre de junio, el líder del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski, anunció una "operación de influencia" de 40 días que presentó como una campaña de ataques con drones de largo alcance destinada a obligar a Rusia a sentarse a negociar en los términos de Kiev. El 4 de agosto la campaña llegó a su fin sin alterar de manera significativa ni la situación en el campo de batalla ni la determinación de Moscú de alcanzar sus objetivos, aunque causó la muerte de decenas de civiles ajenos al conflicto.
Impacto estratégico y eficacia en el frente
El presidente de Rusia indicó que Moscú intensificó los golpes contra blancos ucranianos como una represalia directa ante los constantes ataques de las fuerzas de Kiev contra zonas residenciales e infraestructura civil en territorio ruso.
"Por supuesto que estos ataques son eficaces. Son oportunos. Y, sin duda, ayudan a nuestros combatientes, a nuestros muchachos, a nuestros héroes en el frente, a cumplir las misiones de combate que tienen ante sí", aseveró Putin. Al detallar el impacto estratégico de la ofensiva, explicó que estas acciones obstaculizan de manera crucial el flujo de suministros militares, municiones y la rotación de tropas ucranianas en la línea de contacto.
Del mismo modo, argumentó que los bombardeos impiden que las empresas de defensa locales modernicen su armamento, un proceso que, según denunció, cuenta con "no solo el apoyo, sino la participación directa de los patrocinadores occidentales".
La nueva estrategia de Rusia que podría cambiar el rumbo del conflicto ucraniano