Debido a las preocupaciones de que EE.UU. retire sus tropas de Europa y a las crecientes dudas sobre su disposición de seguir prestando protección con su escudo nuclear, Berlín ha intensificado en los últimos meses conversaciones con Londres y París, informa The Telegraph citando a personas al tanto del tema.
Así, Alemania negocia realizar inversiones financieras en el sistema nuclear naval británico Trident y está interesada en unirse al paraguas atómico francés. Según explicó una fuente de alto nivel al diario, debido a su sentimiento de "culpa" por la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno alemán prefiere esta vía en lugar de crear su propia arma atómica.
"Tenemos un interés muy fuerte en que las potencias nucleares existentes en Europa amplíen sus capacidades", añadió una fuente de seguridad.

La inquietud en Berlín es palpable ante la imprevisibilidad de Washington: "Los responsables políticos se despiertan cada mañana y se preguntan qué diablos van a hacer mañana los estadounidenses", confesó un diplomático alemán citado por el diario. Antes, se asumía que EE.UU. usaría sus fuerzas nucleares en caso de crisis, pero ahora "las cosas son muy diferentes", añadió otro informante.
En busca de autonomía europea
Planificadores militares en Berlín consideran que Alemania podría aportar fuerzas convencionales para respaldar la disuasión británica. Esto incluiría el despliegue de sistemas de defensa antiaérea Patriot de las reservas alemanas en enclaves estratégicos, como la base de submarinos de Faslane (Escocia), donde opera la flota Trident.
El Reino Unido mantiene un arsenal de unas 200 ojivas a disposición de la OTAN. Sin embargo, aunque Londres tiene autonomía para usarlas, depende de EE.UU. para construir y mantener sus misiles. Esta falta de soberanía inquieta a Berlín en su búsqueda de independencia continental respecto a Washington.
Funcionarios alemanes creen que podrían ayudar al Reino Unido construyendo submarinos, misiles o enriqueciendo uranio. No obstante, una fuente de defensa británica dudó de la experiencia industrial alemana para este fin, pero reconoció que contribuir a la protección de bases como Faslane sería una oferta muy útil.
Maniobras con Francia
El medio señala que Alemania mantiene negociaciones similares con Francia, al tiempo que ha comenzado a dar los primeros pasos prácticos en su cooperación en materia de disuasión nuclear. El 16 de julio, cazas franceses Rafale, capaces de transportar armas nucleares, realizaron ejercicios de reabastecimiento de combustible en vuelo, acompañados por cazas alemanes Eurofighter.
Este otoño, militares alemanes participarán por primera vez en Poker, unos ejercicios nucleares clave de París. No obstante, la salida de Emmanuel Macron de la presidencia el próximo año pone en duda el futuro de esta estrategia conjunta.
La postura de Moscú
Los países de la OTAN se están rearmando e invirtiendo fondos en defensa bajo el pretexto de la supuesta 'amenaza rusa'. No obstante, Moscú ha rechazado categóricamente esta narrativa en repetidas ocasiones, especialmente por parte de los líderes europeos.
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Así, en junio, el presidente ruso, Vladímir Putin, calificó de "provocación deliberada" los rumores de un hipotético ataque ruso a la Alianza Atlántica. "¿Qué sentido tiene para nosotros atacar a Europa y entrar en guerra con la OTAN?", cuestionó el mandatario.
Ya en 2025, el líder ruso había denunciado la histeria de las élites occidentales: "Ellos repiten esa tontería, ese mantra una y otra vez [...] Es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente".



