Irán libra actualmente una guerra convencional y todavía no considera necesario recurrir a tácticas de guerra asimétrica, declaró el general de brigada Mohammad Reza Naqdi, principal asesor del comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). No obstante, señaló que Teherán emplearía ese tipo de estrategia si fuera necesario.
"Lo que hemos hecho hasta ahora ha sido una guerra convencional. Lanzamos drones y misiles, y ellos también lanzaron aviones y misiles. Aún no hemos entrado en la fase de guerra asimétrica", declaró en una entrevista con el canal de noticias Al-Mayadeen publicada el lunes.
El alto funcionario describió la guerra asimétrica como "una acción que el enemigo ni siquiera sabe dónde sucederá [...] aunque se dé cuenta, no tendrá herramientas para enfrentarla". En sus palabras, este tipo de guerra incluye operaciones en "Wall Street y Manhattan, en cualquier lugar y en cualquier momento". Asimismo, dejó claro que por ahora Irán ha podido mantener su seguridad con medios convencionales, pero que la opción asimétrica está sobre la mesa si las circunstancias lo exigen.
"Tigre de papel"
El general aseguró además que Irán conserva más de 90% de sus arsenales de misiles, pese a los ataques estadounidenses e israelíes de marzo y abril. También afirmó que las instalaciones de producción de armas dañadas durante la reciente guerra fueron reconstruidas en lugares muy seguros y que actualmente operan con nuevas tecnologías y mayores tasas de producción.
Sostuvo asimismo que Teherán confía en su victoria frente a EE.UU. e Israel, aunque no espera que esta se alcance con tanta facilidad, y calificó al Ejército estadounidense de "vacío y frágil" y de "tigre de papel".
- La noche del pasado domingo, las fuerzas de EE.UU. lanzaron ataques contra la isla de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz, en su primera ofensiva contra territorio iraní desde finales de julio.
- Durante ese período, la tregua y el plazo de 60 días para encontrar una salida negociada al conflicto caducaron, después de lo cual la administración de Donald Trump anunció una nueva ofensiva económica con medidas destinadas a cortar las principales fuentes de ingresos de Irán. En este contexto, EE.UU. también aseguró haber completado el desminado del estrecho de Ormuz, una afirmación que Teherán niega.


