La emblemática exmodelo de la revista Playboy Pamela Anderson confesó su padecer ante el diagnóstico de hepatitis C que recibió a finales de los años 90, cuando la enfermedad aún no tenía cura.
"Era una sentencia de muerte. Eso me dijo mi médico: que probablemente me quedaban unos 10 años de vida", relató la actriz de la serie 'Guardianes de la bahía' en un emotivo discurso en Venecia (Italia) reportado por la revista Variety este lunes.
"Estoy segura de que eso tiñó y corrompió mis decisiones. No era miedo a la muerte, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Me destrozó la vida", añadió.
En 2011 se encontró la cura y para 2015 Anderson estaba libre del virus, aunque confiesa que el tratamiento le costó "todo lo que tenía en el banco".
"Mi experiencia de vergüenza y culpa también fue un viaje inconsciente. Me persigue; me atormenta. Y al igual que el abuso sexual que sufrí de niña, sentí que estaba grabado en mi frente: mercancía dañada. Y me presenté así", aseveró. La modelo reconoce que aún no se ha recuperado del todo de la noticia del diagnóstico, pero ha hecho las paces con ello y lo ha usado para impulsar su resurgir cinematográfico.
"Mi verdad ha salido a través de mi trabajo. No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás soñé... No soy la damisela en apuros, por fácil que sea interpretar ese papel", concluyó.