Durante su discurso anual sobre el estado de la Unión este miércoles, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sorprendió a los aliados con una iniciativa al proponer que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la UE.
"Dije que debemos replantearnos urgentemente nuestras alianzas. Por eso, me gustaría trabajar con ustedes para abrir la puerta a que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la UE", afirmó Von der Leyen.
Indicó que Europa y Canadá "ven el mundo con los mismos ojos" y que sus posiciones coinciden en muchos ámbitos, "desde la inteligencia artificial hasta el cambio climático, desde el Ártico hasta la geopolítica". Sin embargo, esta propuesta generó desconcierto en la UE, debido a la falta de una coordinación previa y de una definición clara del nuevo concepto.
Anuncio inesperado
La idea de Von der Leyen no fue acordada con los miembros de la Unión y provocó una gran confusión entre ellos, informó Politico citando a varios diplomáticos. Uno de ellos destacó "el peligro" que conlleva la confidencialidad en este asunto y detalló que la presidenta no había planteado esta cuestión en un reciente almuerzo con los embajadores de la UE.
Otra fuente indicó que en la copia del discurso, que había obtenido el Gobierno de su país antes del evento, no se había mencionado la expresión "membresía asociada".
Von der Leyen no estaba obligada a informar de antemano a las capitales sobre los temas que abordaría durante su discurso anual, pero tendrá que acordar el plan de conceder a Canadá un estatus excepcional con todos los países miembros.
"Nadie sabe realmente qué significa esto"
Otro problema es que el propio concepto propuesto por Von der Leyen aún no tiene una definición clara. "Nadie sabe realmente qué significa esto [la membresía asociada]", admitió otro diplomático.
De acuerdo con los tratados de la UE, la organización mantiene relaciones estrechas con varios países pero solo los 27 Estados miembros pueden aspirar a ocupar un puesto en las principales instituciones políticas del bloque y desempeñar un papel formal en la elaboración de sus leyes. Un nuevo modelo de membresía "requeriría en realidad una modificación de los tratados", afirmó el eurodiputado alemán de los Socialistas y Demócratas, René Repasi.
Según uno de los representantes de la UE, la membresía asociada implicaría no solo replantear las relaciones existentes y redefinir los vínculos, sino también crear una nueva categoría de asociación para la ampliación de libre comercio y la cooperación en la defensa, inteligencia artificial y ciencia de alta tecnología. Sin embargo, por el momento no se trata de la libertad de circulación o de la extensión de los derechos políticos.
"Se trata de un marco diferente"
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, en su discurso ante el Parlamento Europeo este jueves, acogió con satisfacción la propuesta de Von der Leyen, pero estableció ciertos límites.
"De nuevo, corresponde a Europa definir esto. Canadá no está en condiciones ni busca convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Por lo tanto, se trata de un marco diferente. Un marco pertinente para un país que comparte profundos vínculos, una historia y las mismas aspiraciones para nuestros pueblos que el Parlamento Europeo tiene para los europeos y el Gobierno canadiense para los canadienses", indicó durante la rueda de prensa.
Al mismo tiempo señaló que Ottawa podría profundizar la cooperación con la UE, entre otras cosas, en tales ámbitos como los minerales críticos, la capacidad industrial de defensa, la seguridad energética y la IA.
Tensiones con la Casa Blanca
El anuncio de Von der Leyen coincide con un lapso de crecientes tensiones comerciales y políticas de la Casa Blanca con Canadá y el bloque comunitario y ya provocó la reacción del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó a Bruselas con represalias comerciales, en caso de que los acuerdos con Ottawa no se correspondan con lo que Washington califique como actos de buena fe.
"Si hacen eso —incluir a Canadá como miembro asociado de la UE—, impondré aranceles muy severos, dejaré de comerciar con Europa o tomaré otras medidas contundentes […]. Si la intención es buena, está bien; pero si es mala, impondremos aranceles muy elevados a Europa", advirtió al ser consultado por la prensa sobre ese tema.