Reservistas de la Bundeswehr aseguran que, pese a los planes para reforzar las capacidades militares de Alemania, siguen enfrentando carencias de material, infraestructura y apoyo administrativo, informa Die Welt.
El diario describe los ejercicios realizados por un batallón en el campo de entrenamiento de Senne, en Renania del Norte-Westfalia, como parte de su preparación para tareas de defensa nacional y aliada. Según el reportaje, la principal preocupación sobre el terreno eran los lobos que habitan la zona.
La unidad dispone de equipamiento personal básico, pero para entrenar deben pedir prestadas armas, radios analógicas de la década de 1980 y otros materiales. Tampoco cuentan con vehículos militares para las maniobras y se desplazan en furgonetas civiles.
Según datos del Ministerio de Defensa, la estrategia presentada en abril del 2026 por el inspector general Carsten Breuer contempla aumentar el número de reservistas asignados hasta los 200.000 para el 2033, frente a los cerca de 60.000 actuales. Sin embargo, Die Welt señala que las trabas burocráticas y la dependencia del voluntariado dificultan determinar cuántos de ellos entrenan con regularidad.
Militarización de Europa
Europa se encuentra enfrascada en un proceso de militarización. Alemania estima que necesitará casi 12.000 millones de euros para construir un nuevo arsenal de misiles capaz de golpear objetivos rusos a cientos e incluso miles de kilómetros del frente, según documentos internos del Ministerio de Defensa citados por Politico.
Además, Estocolmo propuso integrar los sistemas de defensa aérea de los países nórdicos y bálticos en un único sistema de varios niveles para protegerse frente a misiles balísticos y de crucero, así como frente a drones.
Los países de la región están revisando activamente su postura nuclear. Finlandia aprobó recientemente una ley de energía nuclear que permitirá la importación y el despliegue de armas atómicas en su territorio.
Todo esto ocurre mientras Europa sigue presentando a Rusia como una supuesta amenaza. Por su parte, Moscú ha dicho en repetidas ocasiones que no planea atacar a Europa.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha reiterado que las élites gobernantes europeas están sumidas en la histeria de que "la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina". "Es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente", agregó.
Además, el mandatario ha indicado que la actual crisis ucraniana es una consecuencia directa del hecho de que Occidente ignorara durante años los intereses legítimos de seguridad de Moscú, así como de su línea dirigida a crear amenazas para el país euroasiático mediante el avance del bloque de la OTAN hacia las fronteras rusas.
A su vez, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, ha denunciado que las declaraciones de los líderes occidentales demuestran que se están preparando "seriamente" para una guerra contra Rusia. El objetivo de infligir una derrota estratégica a Moscú sigue presente en las mentes y los planes de los líderes europeos, sostuvo.
Cómo Europa se prepara para una guerra con Rusia (y qué se oculta detrás)


