Los ataques contra tanqueros que atraviesan el estrecho de Ormuz alcanzaron la semana pasada su nivel más alto desde el inicio de la guerra entre EE.UU. e Irán. Sin embargo, y en contra de lo que podría esperarse, el flujo de petróleo por esta ruta estratégica no solo se mantiene, sino que, según el presidente estadounidense, Donald Trump, incluso supera ocasionalmente los niveles anteriores al conflicto.
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Entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre se registraron al menos 12 ataques contra tanqueros y buques que transportaban crudo, gas natural licuado (GNL) o gas licuado de petróleo (GLP), marcando el máximo semanal desde el inicio de la guerra. La Organización Marítima Internacional confirmó nueve incidentes en ese período, mientras que el récord anterior, que era de ocho, se registró la semana del 13 de julio.
El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC), liderado por la Marina estadounidense, señaló que continúan los sobrevuelos de drones, las tareas de vigilancia y los contactos por radio VHF por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán. Según el organismo, estos hechos muestran la intención de Teherán de mantener su presencia y presión sobre los buques que transitan por esa ruta estratégica. Irán ha justificado acciones de este tipo como represalias frente a los ataques de Estados Unidos.
El flujo se mantiene pese a la hostilidad
Paradójicamente, el aumento de los ataques coincide con un mayor esfuerzo de los productores del Golfo por elevar sus exportaciones. La semana pasada, los principales rastreadores de la industria registraron un incremento del tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz.
La plataforma privada de datos Kpler calculó que, a finales de septiembre, el tránsito de petróleo alcanzaba unos 13 millones de barriles al día. Si bien estas cifras aún se sitúan por debajo del nivel anterior a la guerra, cuando por Ormuz pasaban, en promedio, unos 20 millones de barriles diarios, los envíos de petróleo de la región superaron durante la mitad de septiembre los niveles previos al conflicto.
Paralelamente, Trump declaró este 6 de octubre que el paso de petróleo por el estrecho de Ormuz está alcanzando, e incluso superando ocasionalmente, los niveles anteriores a la guerra con Irán. "Estamos logrando transportarlo a niveles que ahora igualan, e incluso a veces superan, los anteriores a la guerra", declaró Trump a periodistas en la Casa Blanca. Según el mandatario, "millones de barriles de petróleo" han sido entregados en los últimos días.
Rutas alternativas
Parte del crudo también está saliendo de Oriente Medio por rutas alternativas. La reactivación, a finales del mes pasado, del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita permitió utilizar puertos del mar Rojo y sacar de la región otros cuatro millones de barriles diarios.
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Sin embargo, este aumento del volumen de petróleo que consigue llegar al mercado no significa que el transporte haya vuelto a la normalidad, ya que una parte importante de este flujo se mantiene gracias a operaciones de transferencia de petróleo de un barco a otro.
Este método de 'lanzadera' replica una práctica utilizada durante años por Irán para sortear sanciones, aunque aplicada ahora a un operativo de mayor escala. Los buques se reúnen antes de llegar al estrecho y salen en tandas, manteniendo separaciones de 3.000-4.000 metros. Parte del recorrido se completa con transpondedores apagados y luces atenuadas, mientras el Ejército estadounidense sigue el avance con puntos de control, drones y helicópteros.