Duane 'Keffe D' Davis, declarado culpable a finales de agosto de orquestar el asesinato del rapero Tupac Shakur hace casi tres décadas, recibió una condena de 40 años a cadena perpetua. La sentencia fue dictada este martes en Las Vegas (Nevada, EE.UU.) por la jueza Carli Kierny, quien indicó que se le descontaría el tiempo que ya había cumplido en prisión, informó la cadena CBS News.
Davis, de 63 años, es la única persona que ha enfrentado cargos por el crimen. Durante la audiencia de sentencia habló brevemente y solo pidió que se le devolvieran algunas de las pertenencias que la Policía se había llevado de su casa, como sus fotografías. Se abstuvo de hacer otros comentarios, argumentando que no tenía nada más que decir.
El fiscal Marc DiGiacomo afirmó que el acusado intentaba sacar provecho de un asesinato que él mismo había cometido, y que, en su opinión, "se merece la pena máxima posible". Su abogado, Michael Sanft, declaró que planea apelar el veredicto, señalando que los fiscales tardaron demasiado en presentar el caso, recoge la agencia AP.
El juicio contra el exlíder de la pandilla Southside Compton Crips arrancó el 17 de agosto. Aunque Davis no fue acusado de apretar el gatillo la noche del 7 de septiembre de 1996 —cuando Shakur fue acribillado en un semáforo desde un Cadillac blanco—, el fiscal adjunto Binu Palal aseguró que el imputado compró el arma y "salió a la caza" del rapero en represalia por una pelea ocurrida horas antes entre el equipo de Tupac y su sobrino, Orlando Anderson.
Sus propias palabras: la prueba irrefutable
El mediático caso permaneció sin resolver durante décadas, hasta que el propio Davis revivió el escrutinio policial. En diversas entrevistas y en sus memorias publicadas en 2019, el acusado alardeó públicamente de haber viajado en el asiento del copiloto del Cadillac y haberle entregado la pistola a los tiradores en la parte trasera para ejecutar la venganza.
Años atrás, Davis había confesado estos mismos detalles a los detectives bajo un acuerdo de confidencialidad que lo blindaba de ser procesado, a cambio de información que redujera una condena por narcotráfico. Sin embargo, la jueza Kierny dictaminó que la publicación de su libro anulaba dicho acuerdo, haciendo que todas sus confesiones literarias y policiales fueran admisibles como prueba.
Finalmente, el pasado 31 de agosto, un jurado compuesto por 16 personas lo declaró culpable en menos de tres horas de deliberación y se le imputó asesinato con arma mortal, concretamente con la intención de promover, facilitar o ayudar en la muerte del legendario músico. Él se declaró no culpable, pero los fiscales argumentaron que sus relatos daban cuenta que él fue responsable de planificar el tiroteo.


