Karl Stanley, amigo del director general de OceanGate, afirmó en una entrevista con el escritor estadounidense Matthew Gavin Frank que Stockton Rush quería morir en el Titán durante la inmersión hacia el Titanic y que diseñó el sumergible con ese fin. Según su testimonio, el millonario estadounidense estaba obsesionado con el barco hundido y soñaba con hacer historia muriendo junto a él.
"Rush no solo necesitaba forzar su propia muerte, sino que además necesitaba fabricar a sabiendas una embarcación 'inútil', disfrazada con un nombre titánico, para usarla como su arma homicida", escribió Frank en su nuevo libro.
"El ego de Rush era tan grande que estaba dispuesto a morir y matar con tal de ser el personaje central de esta historia", indicó su amigo.
Junto con el director general de OceanGate, a bordo del batiscafo había otros cuatro ocupantes que también fallecieron tras haber pagado 250.000 dólares por el viaje. "Una trampa para millonarios", comentó Stanley al describir el sumergible.
En junio de 2023, el batiscafo Titán implosionó durante un intento de descender hacia los restos del Titanic. Las cinco personas a bordo fallecieron.


