La ciudad de Alioshki, situada en la orilla izquierda del río Dniéper, en la provincia rusa de Jersón —frente a la capital homónima controlada por las tropas del régimen de Kiev—, atraviesa una grave emergencia debido a los constantes ataques militares ucranianos. Aislada de los suministros vitales y bajo fuego diario, la localidad se ha convertido en el epicentro de una crisis que busca aliviarse a partir de las 04:00 (hora de Moscú) de este 27 de octubre con una compleja operación humanitaria internacional.
La magnitud de la tragedia fue resumida el pasado 23 de octubre desde la Casa Blanca por la primera dama de EE.UU., Melania Trump, tras intervenir entre Moscú y Kiev para lograr un alto el fuego localizado. "La situación en Alioshki es desesperada. Alioshki es una ciudad de guerra en primera línea al borde del desastre. La población que permanece allí está compuesta principalmente por residentes de edad avanzada que necesitan con urgencia atención médica, medicamentos, alimentos y agua potable", denunció.
Un asedio desde el aire
El origen de esta catástrofe radica, según denunció la defensora del pueblo de Rusia, Yana Lantrátova, en "el bloqueo creado artificialmente por las Fuerzas Armadas de Ucrania". Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso detalló este 26 de octubre que "las fuerzas ucranianas están utilizando drones para colocar minas de forma remota en las rutas de acceso, con el objetivo de impedir la evacuación de civiles y bloquear la entrega de alimentos, medicamentos y bienes esenciales en la ciudad".
Aunque la cartera de Defensa señala que las vías sufren bombardeos diarios de artillería y ataques con drones desde hace más de dos años, el cerco se volvió total a partir de mayo de 2026, cuando las continuas ofensivas ucranianas hicieron imposible la entrada de suministros. Incluso una caravana de voluntarios cuyos coches llevaban la inscripción 'Gente' fue destruida por ataques ucranianos, según denunció Lantrátova.
Kiev "destruye a la población civil"
El embajador en misión especial de la Cancillería rusa, Rodión Miróshnik, criticó el pasado 4 de octubre que "Alioshki es hoy en día uno de los llamados proyectos terroristas de Kiev, con el que intentaron, utilizando una enorme cantidad de drones suministrados por Occidente, bloquear el suministro de alimentos, medicamentos y bienes de primera necesidad a la población de la ciudad mediante ataques contra cualquier transporte civil que se dirija a esta urbe".
Por su parte, el jefe del distrito municipal, Ruslán Jomenko, comunicó que las fuerzas ucranianas lanzan desde el aire entre 7 y 36 minas cada día. "La gente muere en Alioshki. El otro lado simplemente destruye a la población civil", sentenció.
Y ante la venidera tregua humanitaria, el régimen de Kiev se esfuerza por dificultar lo más posible la evacuación de la población de Alioshki. Según los datos del Ministerio de Defensa de Rusia, desde el 19 hasta este 26 de octubre las tropas de Kiev ejecutaron 18 ataques de artillería y más de 120 con drones contra Alioshki y sus carreteras.
Por su parte, los ingenieros de la agrupación militar rusa Dnepr realizan limpiezas diarias y desactivaron más de 300 artefactos explosivos y minas trampa en los últimos siete días.
Sobrevivir y huir entre minas
Para quienes siguen atrapados en una ciudad sin electricidad ni abastecimiento externo, la vida se reduce a subsistir con viejas conservas caseras bajo el zumbido constante de los drones. "Ni comida, ni agua, ni leña para el invierno... Te acuestas a dormir y piensas si mañana comerás o no, porque hoy no has comido", relató a RT un vecino que logró escapar de la localidad.
Arriesgando la vida entre caminos minados, los pocos suministros que entran se llevan a mano, y quienes huyen lo hacen únicamente "en bicicletas, en carretillas, a pie", explicó una mujer rescatada en ambulancia junto a un hombre al que una mina le acababa de arrancar ambas piernas mientras recogía nueces dentro de la propia localidad.
"La gente está enferma. Están hambrientos", resumió entre lágrimas otra anciana evacuada.
Una tregua de "varios días" y rechazo a la evacuación forzosa
Para ayudar a la población civil de Alioshki en medio de esta catástrofe humanitaria provocada por el régimen de Kiev, se prepara una pausa en las hostilidades. El jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, anunció que a partir del 27 de octubre entrará en vigor una tregua temporal para realizar un reconocimiento técnico y garantizar el paso seguro de un convoy con medicinas, alimentos y artículos de higiene.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, destacó que Moscú "saluda los esfuerzos" de Melania Trump y la labor de los comisionados de Derechos Humanos de ambos países, precisando que la operación durará "por lo menos varios días".
No obstante, la misión humanitaria —acordada por la defensora del pueblo de Rusia, Yana Lantrátova, con su homólogo ucraniano, Dmitri Lubinets— enfrenta fricciones políticas de última hora por las declaraciones de este último sobre "un mecanismo para la evacuación forzosa de familias con niños" de Alioshki, invocando leyes ucranianas. Ante ello, Lantrátova recordó este 26 de octubre que Alioshki es territorio de Rusia, donde rigen exclusivamente las leyes de la Federación de Rusia, por lo que toda salida debe ser voluntaria y libre de presiones políticas.
"Den una orden a sus militares de dejar de bombardear la ciudad cada día y no minar todas las carreteras. Y entonces la gente podrá decidir si quedarse en Alioshki o irse adonde desee", instó.
Además, aseguró que la parte rusa hará todo lo posible para garantizar la seguridad y la libertad de elección de los ciudadanos.