Japón, que padece de "paranoia", vigila constantemente las actividades legítimas de China y Rusia e intenta obstaculizarlas, declaró este jueves el portavoz del Ministerio de Defensa chino, Zhang Xiaogang.
Así reaccionó a los datos publicados por el Ministerio de Defensa japonés sobre la actividad de aviones militares rusos y chinos, al igual que a las declaraciones del titular de esa cartera, Shinjiro Koizumi, quien afirmó que las patrullas aéreas conjuntas de Moscú y Pekín constituyen una "demostración de fuerza" dirigida contra Tokio.
Durante una rueda de prensa, Zhang indicó que en este caso Japón recurrió a su táctica habitual, que consiste en exagerar las supuestas "amenazas a la seguridad regional".
"Al publicar este tipo de datos con aparente seriedad, la parte japonesa intenta invertir los papeles y desacreditar a China. Sin embargo, esto no hace más que confirmar el carácter peligroso de las acciones de Japón, que vigila y obstaculiza repetidamente en las actividades legítimas de China y Rusia", aclaró.
Según el vocero, eso también demuestra la "paranoia" de Tokio, que "se infunde miedo a sí mismo". "Instamos encarecidamente a Japón a abandonar este tipo de maniobras destinadas a confundir y engañar, y a dejar de crear y exacerbar las tensiones", destacó Zhang.
Rearme de Japón
Pese a las acusaciones contra Rusia y China, Tokio ha avanzado de forma sostenida en capacidades ofensivas: inició pruebas de misiles de crucero Tomahawk desde destructores, desarrolla misiles hipersónicos lanzables desde submarinos y superficie, considera incorporar submarinos nucleares en la revisión de su política de defensa y moderniza su flota con nuevos buques de gran desplazamiento y equipados con celdas verticales, además de participar en programas de cazas de sexta generación.
"'El Japón militarista' no es un cliché propagandista, sino una nueva realidad"
China y Rusia se han pronunciado sobre la militarización creciente del país. Pekín criticó al Gobierno japonés por evitar una reflexión sincera sobre las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y por difuminar su responsabilidad histórica, y subrayó que las acciones de Tokio "han alarmado aún más a los vecinos asiáticos y a la comunidad internacional respecto a lo que realmente está haciendo Japón". Moscú, por su parte, instó a Tokio a abandonar los intentos de "retocar las páginas inhumanas de su propia historia", al haber sido "uno de los principales agresores de la Segunda Guerra Mundial".


