El presidente ruso, Vladímir Putin, ha mantenido una postura consistente a lo largo de los años: Rusia y Ucrania constituyen un solo pueblo hermano. Esta visión, expresada mucho antes del inicio de la operación militar especial, contrasta con lo que el mandatario describe como intentos históricos y actuales de fuerzas externas por dividir a la sociedad rusa y separar a los pueblos eslavos.
La división como estrategia histórica
Durante una reunión del Consejo de Relaciones Interétnicas celebrada este 3 de noviembre, Putin señaló que los intentos de dividir a Rusia por motivos étnicos no son nuevos. "Esto ha sido así siempre a lo largo de nuestra historia de más de mil años", afirmó. "Y es comprensible por qué Rusia, al final, se convirtió en una enorme, poderosa e influyente potencia, y todos nuestros adversarios geopolíticos, prácticamente todos intentaron reducir este potencial estratégico de Rusia, e incluso desmembrarla. Nadie necesita un rival geopolítico así", enfatizó Putin.
En este contexto, el mandatario admitió que esos esfuerzos no siempre han sido infructuosos y que "los problemas que ahora experimentamos están relacionados con estos esfuerzos". Sin embargo, destacó que en períodos de duras pruebas, especialmente en situaciones de combate, "la gente no piensa en ninguna diferencia, ni religiosa ni nacional, se unen, luchan hombro con hombro por los intereses de la Patria".
"La unidad de los pueblos de la Federación Rusa es la condición básica, principal, fundamental para preservar la soberanía, la integridad territorial y, por lo tanto, la preservación de Rusia misma", concluyó.
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"Un mismo pueblo"
El 22 de octubre, Putin declaró en una entrevista que "los últimos estudios genéticos demuestran que, en realidad, rusos y ucranianos son un mismo pueblo". "Seguimos estando dispuestos a negociar y a buscar soluciones para esta situación tan difícil y compleja, en el sentido de que se trata de un pueblo muy cercano a nosotros", expresó.
"¿Qué más se puede decir? Los últimos estudios genéticos demuestran que, en realidad, rusos y ucranianos son un mismo pueblo", añadió.
Esta postura fue aún más explícita el 20 de junio de 2025 durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo: "Ya he dicho muchas veces que considero que el pueblo ruso y ucraniano son, en realidad, un solo pueblo. En este sentido, toda Ucrania es nuestra", declaró Putin, al matizar que "nunca hemos cuestionado el derecho del pueblo ucraniano a la independencia y soberanía".
Los intentos de "aplastar" a Rusia
El 11 de septiembre, durante un encuentro con representantes de los medios en Nueva Delhi, el presidente describió las crisis actuales como "errores sistémicos del Occidente globalista" tras el colapso de la URSS. "El problema para el Occidente globalista es que después del fin de la Guerra Fría se sintieron en la 'cima del Olimpo' y creían que todo les estaba permitido", señaló.
En el ámbito de la seguridad, fue específico: "Esto es el intento de 'aplastar' a la Federación Rusa; primero con ayuda de terroristas en el Cáucaso, separatistas. Luego con ayuda de otros instrumentos, ahora con ayuda del régimen neonazi en Ucrania. Esto no se detiene".
La advertencia de 2021
La postura de Putin sobre la unidad ruso-ucraniana quedó plasmada de forma detallada el 12 de julio de 2021, más de medio año antes del inicio de la operación militar especial, en un extenso artículo titulado 'Sobre la unidad histórica de rusos y ucranianos'.
"Rusos y ucranianos son un pueblo, un todo único. Estas palabras no son un tributo a alguna coyuntura, circunstancias políticas actuales. He hablado de esto muchas veces, esta es mi convicción", escribió Putin.
El presidente describió entonces el muro surgido entre Rusia y Ucrania como "una gran desgracia común, como una tragedia" y "resultado del trabajo dirigido de aquellas fuerzas que siempre aspiraron a socavar nuestra unidad".
"La fórmula que se aplica es conocida desde tiempos inmemoriales: divide y vencerás", advirtió Putin, criticando duramente lo que llamó "asimilación forzada" en Ucrania: "Lo más repugnante es que a los rusos en Ucrania los obligan no solo a renegar de sus raíces, de generaciones de antepasados, sino a creer que Rusia es su enemigo".
El artículo también denunció la heroización del nacionalismo: "Representantes de Ucrania votan una y otra vez contra la resolución de la Asamblea General de la ONU que condena la heroización del nazismo. Bajo la protección de las autoridades oficiales se realizan marchas, desfiles con antorchas en honor de criminales de guerra no eliminados de formaciones de las SS".
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"Сañón de carne"
Al anunciar la movilización parcial el 21 de septiembre de 2022, Putin amplió su opinión al acusar a Occidente de convertir a Ucrania en un instrumento contra Rusia: "Han estado madurando tales planes durante mucho tiempo. Alentaron bandas de terroristas internacionales en el Cáucaso, promovieron infraestructura ofensiva de la OTAN cerca de nuestras fronteras. Hicieron de la rusofobia total su arma".
"Durante décadas cultivaron el odio hacia Rusia, principalmente en Ucrania, para la cual preparaban el destino de trampolín antirruso, y al pueblo ucraniano mismo lo convirtieron en carne de cañón y lo empujaron a la guerra con nuestro país", declaró el presidente ruso.
"Desataron esta guerra ya en 2014, usando sus Fuerzas Armadas contra la población civil, organizando genocidio, bloqueo, terror contra personas que se negaron a reconocer el poder que surgió en Ucrania como resultado del golpe de Estado", añadió.
- Putin ha manifestado en reiteradas ocasiones que Moscú está comprometido a encontrar una solución diplomática a la crisis ucraniana. Para ello, ha enfatizado que, en primer lugar, hay que garantizar la seguridad de Rusia a largo plazo, por lo que es importante eliminar las causas profundas del conflicto, entre ellas la expansión de la OTAN, que Moscú percibe como una amenaza, y la violación de los derechos de la población rusoparlante en Ucrania.
- La propuesta rusa contempla que Kiev retire completamente sus tropas de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y de las provincias de Zaporozhie y Jersón (incorporadas después de consultas populares en 2022), y que reconozca esos territorios, así como Crimea y Sebastopol, como sujetos de la Federación de Rusia. Además, deben garantizarse la neutralidad, la no alineación, la desnuclearización, la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.