¿Por qué la renuncia de Peña preocupa al Gobierno de Lula?

La prioridad del nuevo Gobierno paraguayo debe ser la construcción de un clima de diálogo que permita una transición sin nuevos episodios de inestabilidad, consideran en Brasilia.

El Gobierno de Brasil teme que la crisis política en Paraguay tras la renuncia del presidente Santiago Peña derive en protestas violentas en las calles, informó el 5 de noviembre Metrópoles, citando a sus fuentes.

En este contexto, asesores del Palacio de Planalto que trabajan en el área internacional afirmaron que Brasilia no tenía interés en la caída de Peña, pese al alineamiento del mandatario paraguayo con la Administración de Donald Trump. Además, el presidente Lula da Silva mantenía una buena relación con Peña.

De acuerdo con los informantes, la prioridad del nuevo Gobierno paraguayo debe ser la construcción de un clima de diálogo que permita una transición sin nuevos episodios de inestabilidad.

La preocupación brasileña también tiene en cuenta la extensa frontera entre ambos países, considerada porosa, y la presencia de una numerosa comunidad de brasileños en territorio paraguayo.

Por ahora, en el Gobierno de Lula estiman que la llegada de Pedro Alliana a la Presidencia paraguaya no debería provocar cambios significativos en las relaciones bilaterales. Brasilia pretende mantener una relación constructiva con la nueva Administración en el país vecino, independientemente de las disputas políticas internas.

Crisis política y en las calles: Paraguay en alerta ante el futuro de Peña

No obstante, persiste la incógnita de si el relevo presidencial bastará para contener la crisis o si el nuevo Gobierno paraguayo también enfrentará cuestionamientos políticos en los próximos días.

Para el Gobierno de Lula, el escenario ideal es que las fuerzas políticas paraguayas encuentren una salida negociada capaz de evitar nuevos conflictos sociales y preservar la estabilidad de uno de los principales socios de Brasil en el Mercado Común del Sur (Mercosur), concluye el medio.