En un contexto de creciente tensión con Irán, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en Oriente Medio con el portaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate, así como otras armas poderosas. El presidente Donald Trump ha amenazado en numerosas ocasiones con una "maravillosa Armada" que se dirige ahora hacia la nación persa. Mientras, desde la República Islámica afirman que las fuerzas del país están listas para responder de forma inmediata y contundente a cualquier agresión.
Militares en camino
"Tenemos una gran armada yendo allí, y ya veremos. Ojalá no tengamos que usarla", dijo esta semana.
Además, el mandatario declaró el miércoles que "al igual que con Venezuela", la flota "está lista, dispuesta y capacitada para cumplir rápidamente su misión, con rapidez y violencia si es necesario". El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, también ha manifestado ante el Senado que Washington no descarta una operación militar preventiva contra Irán.
"El presidente [Donald Trump] siempre se reserva la opción defensiva preventiva", afirmó. "En esencia, si tenemos indicios de que, de hecho, van a atacar a nuestras tropas en la región, [se actuará] para defender a nuestro personal en la región", explicó.

Respuesta de Irán
Por su parte, Teherán ha advertido que cualquier acción militar en su contra "se considerará el inicio de una guerra", al tiempo que afirmó que sus Fuerzas Armadas "están preparadas, con el dedo en el gatillo, para responder de forma inmediata y contundente a cualquier agresión".
El general Mohammad Akbarzadeh, subcomandante político de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), afirmó que "el enemigo no se atreve a atacar militarmente a Irán". En este sentido, señaló que Irán mantiene un "control inteligente" sobre el estrecho de Ormuz, tanto en el espacio aéreo como en la superficie marítima, y afirmó que ya no se necesita recurrir al minado tradicional para garantizar la seguridad.
Akbarzadeh subrayó que por esta ruta estratégica pasa la seguridad energética, alimentaria y comercial de gran parte del mundo, y atribuyó su protección a los "soldados de este sistema". Al referirse a los movimientos militares de Estados Unidos en la región, el general comentó que "algunos dicen que los estadounidenses quieren venir con buques o aviones" y respondió de forma desafiante: "Que digan dónde, estamos a su servicio".
El estrecho de Ormuz es un paso marítimo de enorme importancia, ubicado entre Irán y Omán, que enlaza el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Se considera uno de los principales 'puntos de estrangulamiento' energéticos del planeta, ya que por allí transita aproximadamente el 20 % del petróleo mundial.

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Refuerzo militar
El portal TWZ informó la jornada anterior que EE.UU. ha incorporado en sus fuerzas de Oriente Medio nuevos activos de última tecnología, entre ellos el destructor lanzamisiles USS Delbert D. Black y un avión de vigilancia electrónica RC-135V Rivet Joint. El medio explica que ahora la Armada estadounidense suma ya 10 buques de guerra en el área de responsabilidad del Comando Central (CENTCOM), incluido el portaviones Abraham Lincoln y tres destructores de la clase Arleigh Burke, que conforman un despliegue similar al del Grupo de Apoyo de la Flota Gerald R. Ford en el Caribe antes del ataque lanzado contra Venezuela a principios de este mes.
A su vez, CNN reveló, citando sus propias fuentes, que los blancos serían los líderes del país persa y los funcionarios de seguridad que Washington considera responsables de las muertes en las recientes protestas, además de instalaciones nucleares y gubernamentales.
A juicio de varios expertos, la probabilidad de que Estados Unidos acabe lanzando un nuevo ataque contra Irán es muy alta. El investigador del Centro de Estudios Árabes e Islámicos del Instituto de Orientalismo de la Academia de Ciencias de Rusia y experto del Club Valdái, Grigori Lukiánov, considera que los preparativos militares abiertos de Washington difícilmente pueden interpretarse como un simple gesto de presión, dadas su magnitud y su coste.
Un golpe "demoledor"
Según Lukiánov, todo apunta a que se contempla un golpe "potente, demoledor", dirigido en primer lugar contra los lugares donde se encuentra la cúpula militar y política de la República Islámica. El objetivo último, subraya, sería "destruir la base del régimen político existente".
"Donald Trump está convencido de que el centro de toma de decisiones en Irán es el ayatolá Alí Jameneí y su entorno, y tratará de aislarlos o de eliminarlos físicamente. A diferencia del caso venezolano, Washington no busca un juicio contra el ayatolá: le basta con su eliminación", explica Lukiánov. Por esa razón, añade, contra Irán "no actúan fuerzas de operaciones especiales, como en el caso de Venezuela, sino las Fuerzas Armadas, que posiblemente recurrirán a ataques con misiles y bombas".
Lukiánov hace hincapié en que Trump no persigue una simple modificación de la conducta iraní, sino "la destrucción del régimen político actual". Cuando el presidente estadounidense habla de una "nueva negociación" con Teherán, en realidad exige una "capitulación incondicional": el abandono completo no solo del programa nuclear, sino también de la política de defensa exterior, acompañado del desmantelamiento del poder vigente.
El aparente llamamiento de Trump a sentarse a la mesa de negociaciones" con Irán, observa Lukiánov, no está dirigido tanto a la actual dirigencia como a sus posibles sucesores.
Este enfoque, sin embargo, dista mucho de ser realista, advierten otros expertos. A juicio del politólogo Nikolái Sújov, una agresión militar estadounidense difícilmente desembocaría en un "cambio de régimen", y mucho menos en la instalación de un gobierno dócil a los intereses de Washington. "Irán no es en absoluto Venezuela", señala y explica que "sustituir al ayatolá y al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica" no va a ser posible.

Riesgo de caos regional
Sújov considera más probable que la caída violenta del Gobierno existente provoque un conflicto entre diversas facciones y centros de poder, tanto dentro del propio país como en sus fronteras, "hasta incluir al vecino Irak". Este escenario, advierte, podría desencadenar un proceso de desintegración interna: el caos "literalmente desgarraría Irán" y causaría un enorme daño a todo el entorno geopolítico, desde el Cáucaso hasta las monarquías árabes del golfo Pérsico, además de un fuerte impacto macroeconómico sobre el mercado mundial del petróleo.
"Pequeña guerra victoriosa"
La dimensión interna de la política estadounidense también alimenta la tentación de recurrir a la fuerza. El exdirector superior del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., Michael Allen, declaró en una entrevista con la cadena Fox News que, en el contexto de las protestas en Irán, Trump tendrá que emprender algún tipo de acción militar, tras haber puesto en juego "el prestigio estadounidense". "Creo que el presidente Trump tendrá que tomar medidas militares de todos modos. Ha puesto en riesgo el prestigio estadounidense", expresó.
En una línea similar, el analista político Pável Shipilin, en declaraciones a la emisora pública rusa Radio Rossii, interpreta la posible operación contra Irán como una vía para desviar la atención de los problemas domésticos en Estados Unidos. Según Shipilin, "al presidente le hace falta una pequeña guerra victoriosa" que le permita "distraer a sus oponentes, desviando el foco de los conflictos internos hacia el plano externo". En este esquema, concluye, Irán se presenta, desde el punto de vista de Trump, como un objetivo "muy adecuado" para tal demostración de fuerza, por lo que la posibilidad de que se lleven a cabo ataques no puede descartarse.

Condiciones de EE.UU. para alcanzar un acuerdo
Pese a las predicciones oscuras de expertos, el presidente estadounidense, Donald Trump, señaló en una entrevista con Axios que la diplomacia sigue siendo una opción, ya que Teherán quiere alcanzar un acuerdo con Washington.
Según se reporta, cualquier acuerdo debería incluir:
- La retirada de todo el uranio enriquecido de Irán;
- Una limitación del arsenal de misiles de largo alcance del país persa;
- Un cambio en la política iraní de apoyo a sus aliados en la región:
- La prohibición del enriquecimiento independiente de uranio en el país.
Axios señaló que las autoridades iraníes han anunciado su voluntad de dialogar, si bien no han mostrado ninguna disposición a aceptar esas condiciones.
Reacción internacional
Ante la incertidumbre creciente, los aliados clave de EE.UU. rechazan ayudarle en un eventual ataque contra Irán.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han descartado permitir el uso de su espacio aéreo y su territorio para una posible ofensiva militar estadounidense contra su vecino. El Ministerio de Relaciones Exteriores de EAU enfatizó que "el diálogo, la desescalada, el respeto al derecho internacional y a la soberanía estatal constituyen las bases más eficaces para abordar las crisis actuales", y subrayó el compromiso de resolver las disputas por medios diplomáticos.
Otras importantes capitales del mundo también se han pronunciado. Desde Pekín comentaron: "China espera que el Gobierno y el pueblo iraníes puedan superar las dificultades actuales y mantener la estabilidad nacional". Asimismo, subrayaron que la nación "se opone firmemente a la injerencia en los asuntos internos de otros países" y "al uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales".
Rusia, a su vez, ha instado a la moderación y a abstenerse de usar la fuerza en la situación en torno a Irán. "Cualquier acción de fuerza solo puede crear caos en la región y tener consecuencias muy peligrosas", manifestó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.







