El separatista Partido Quebequés (PQ) ganó por estrecho margen las elecciones de la provincia canadiense de Quebec y obtuvo 59 de los 127 escaños de la Asamblea Nacional local, un resultado que, según Reuters, podría dificultar los esfuerzos del primer ministro de Canadá, Mark Carney, por mantener la unidad del país frente a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump.
El líder de la formación, Paul St-Pierre Plamondon, un abogado de 49 años, ha prometido celebrar un referendo sobre la independencia de Quebec una vez que Trump abandone la Casa Blanca. Tras conocer los resultados, aseguró ante sus seguidores que una consulta permitiría a los quebequeses decidir por sí mismos su "destino nacional", aunque reconoció que necesitará el respaldo de diputados de otros partidos para poder impulsarla.
El PQ quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta, por lo que no puede avanzar por sí solo hacia una votación sobre la independencia. Los referendos celebrados por anteriores gobiernos del partido en 1980 y 1995 terminaron con un rechazo a la separación, mientras que los sondeos actuales sitúan el apoyo a la independencia en torno al 30 %.
El desafío de Quebec ante Trump
El resultado refleja, según analistas citados por el medio, el desgaste electoral de la Coalición Avenir Quebec (CAQ), formación de centroderecha que gobernaba la provincia desde 2018 y que perdió los 79 escaños que tenía. La fragmentación del voto entre cinco grandes partidos favoreció al PQ, que logró hacerse con el poder pese a obtener solo el 27,9 % de los sufragios, la proporción más baja conseguida por un partido ganador en la historia electoral de Quebec.
La victoria separatista llega mientras Carney busca mantener un frente unido frente a los aranceles y las tensiones comerciales con Estados Unidos. El primer ministro tendrá ahora que trabajar con un gobierno de Quebec que tiene como objetivo final la separación de Canadá. A esto se suma Alberta, una provincia rica en energía que celebrará este mes una consulta no vinculante sobre la posibilidad de independizarse.
Una política cada vez más volátil
El nuevo gobierno de Quebec también plantea cambios que podrían generar tensiones con Ottawa. El PQ pretende oponerse a cualquier iniciativa federal destinada a aumentar la inmigración, así como eliminar los vínculos de Quebec con la monarquía británica y bloquear un proyecto de tren de alta velocidad con la provincia vecina de Ontario.
El medio destaca la volatilidad de la política quebequesa, tradicionalmente más cambiante que la del resto de Canadá. Así, el PQ pasó de tener apenas siete escaños a convertirse nuevamente en el partido gobernante.


