
¿Cuál será la estrategia de Caracas ante las nuevas medidas de Trump?

La rescisión de las licencias a Chevron para la producción y exportación de petróleo venezolano, dictada el miércoles por el Presidente de EE.UU., Donald Trump, puede tener varias explicaciones.
Por un lado, pareciera que su gobierno no tiene un solo enfoque definido, coherente, sino que es producto de tensiones y resacas entre varias corrientes de peso.
El fin de semana pasado, el representante de la Casa Blanca para asuntos especiales, Richard Grenell, hablaba de la necesidad de instaurar "relaciones diferentes" con Caracas, y decía que Trump era "alguien no quiere hacer cambios en el régimen"
Pero a los pocos días, un Trump mucho más cercano a la línea radical republicana, retomó el esquema de sanciones que su primera Administración diseñó.
Estamos entonces en presencia de un gobierno que, en apenas dos meses de gestión, tiene un doble enfoque. Por un lado, envía a un representante directo a visitar Miraflores y abrir negociaciones para renovar las licencias sobre el petróleo venezolano, pero a los días las revoca y pone en vilo los acuerdos logrados, relacionados, sobre todo, con la recepción de migrantes venezolanos.
Por momentos, da la impresión de que la orientación de Washington sobre Caracas no está del todo sellada, que la forma de relacionarse con Miraflores no está firmemente concretada y que las nuevas acciones a tomar dependerán más de las coyunturas que de líneas estratégicas perdurables.
Pareciera que la orientación de Washington sobre Caracas no está del todo sellada, que la forma de relacionarse con Miraflores no está firmemente concretada y que las nuevas acciones a tomar dependerán más de las coyunturas que de líneas estratégicas perdurables.
La presión de lobbies republicanos, especialmente de Florida, y la campaña de crítica a la gestión de Grenell, parecen haberse impuesto por sobre la 'mano zurda' que el funcionario de Trump comenzó a implementar hacia el tema Venezuela.
La principal explicación de la decisión del miércoles puede ubicarse en las turbulencias vividas el día anterior en la bancada republicana de la Cámara baja, ya que varios representantes conservadores amenazaron con poner en peligro sendos proyectos de ley en el Congreso, en los que se extendían los recortes de impuestos de la primera Administración de Trump, así como el aumento del gasto de defensa.
En lo que The New York Times calificó de 'caótica escena', los líderes republicanos intentaron calmar a varios representantes de su bancada, que estuvieron a punto de cancelar la votación de presupuesto. Al final, los "sublevados" se acogieron a la línea partidista y terminaron aprobando la previsión, por apenas dos votos a favor. Ahora, ¿a cambio de qué? El giro de Trump sobre Venezuela podría ser, al menos, una de las respuestas.
Trump necesita un Congreso firme y cohesionado para poder desarrollar su política económica y el disgusto con el tratamiento a Venezuela en la bancada republicana, especialmente la proveniente de Florida, podría haber incidido en esta decisión.
También es posible que Trump utilice las sanciones para obtener mayores concesiones de Miraflores, en términos de la situación política venezolana y de la migración, con el fin de tener más a gusto a los representantes y senadores republicanos más imbricados con el tema.
Trump necesita un Congreso firme y cohesionado para poder desarrollar su política económica y el disgusto con el tratamiento a Venezuela en la bancada republicana, especialmente la proveniente de Florida, podría haber incidido en esta decisión.
Entonces, más que un 'Estado profundo', como le gusta decir al magnate, podemos estar viviendo la presión de un 'Partido Republicano profundo', que siente que no ha sido tomado en cuenta lo suficiente por el presidente a la hora de conformar su gabinete y dictaminar las políticas a desarrollar.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien ha acumulado fuerza política con base en el discurso ofensivo contra Cuba y Venezuela y tiene gran peso en la bancada republicana, se ha visto incómodo ante el amplio margen de maniobra y protagonismo de Grenell, en un espacio que es propio de su despacho.
Ante este panorama, es posible que el 'cambio de actitud' de Trump hacia Venezuela haya sido producido, entre otras cosas, por esta primera revuelta interna que sufrió a lo interno de su partido.
Miraflores opta por la cautela
Ahora, independientemente del porqué de la decisión del miércoles, comienzan a surgir las hipotéticas respuestas del gobierno de Venezuela, tomando en cuenta que uno de los principales puntos de arranque del gobierno de Trump ha sido en relación a la deportación de los migrantes irregulares a sus países de origen. Fue justo ese tema el que le llevó a lograr un acuerdo con Caracas, que ha recibido al menos tres vuelos de retornados. ¿Se paralizará este proceso?
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, ha racionalizado sus respuestas hacia la administración estadounidense. En otras ocasiones, una decisión de este calibre por parte del inquilino de la Casa Blanca habría sido contestada de manera sentenciosa. Sin embargo, en esta ocasión, el gobierno ha optado por la cautela.

La vicepresidenta, Delcy Rodríguez, calificó la medida como "lesiva e inexplicable", mientras que Maduro dejó abierta la posibilidad de entablar una negociación: "Si los gringos quisieran algún día un diálogo respetuoso, de igual a igual, lo haríamos. Lo hemos hecho y lo haremos sin problemas", dijo el mandatario en un acto público a propósito de los 36 años del levantamiento popular conocido como 'El Caracazo'.
Variables distintas
El Trump que actualmente dirige EE.UU. es fuerte, con mucha influencia en el resto de poderes y aun se encuentra envalentonado y belicoso con respecto a quien quiera llevarle la contraria. Hablamos de un líder totalmente diferente al que terminó su primera Administración, rodeado de cientos de miles de muertes por el coronavirus y una rebelión antirracista que le obligó, en algún momento, a resguardarse en su búnker.

Por lo pronto, el gobierno de Maduro está esperando que Chevron mueva sus hilos y maniobre con el tema administrativo, es decir, el tiempo que le resta a la empresa petrolera para retirarse del país.
De momento, Maduro no ha planteado ningún bloqueo al tema migratorio, lo que, en caso de darse, podría constituir un obstáculo para el envión que quiere tener la gestión de Trump de cara a sus primeros logros.
Con paciencia estratégica, Miraflores está tratando de capear la coyuntura dándole 'tiempo al tiempo' para esperar el desarrollo de la política estadounidense en el Congreso y ver cómo evoluciona la cuestión migratoria, así como las gestiones de Chevron y el resto de empresas petroleras que podrían verse afectadas.
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.